miércoles, 21 de mayo de 2008

Mal gusto y efecto mediático

Por Giovanni Rodríguez

En EdTV, una película de Ron Howard, el protagonista dice algo parecido a esto: “Antes eras famoso porque tenías algún mérito, ahora el mérito consiste precisamente en ser famoso”. Ocurría que el personaje protagonizaba un reality show en el que tres cámaras registraban sus movimientos durante todo el día, incluso en sus horas de sueño.
La sociedad actual se rige por una dinámica similar. Proliferan esos seres anodinos que la prensa, la mercadotecnia y la publicidad han convertido en héroes de la noche a la mañana. Ya se sabe que lo que esa gran masa de gente sin educación y sin cultura llamada público espera es aquello que satisfaga su necesidad de inmediato placer, que le permita abstraerse de todo y le procure una risa fácil, que no implique más participación que su sola disposición para dejarse llevar, sin entrar en el problema del empleo de su “inteligencia”.
Y es que para las nuevas generaciones todo lo que en apariencia es inteligente está relacionado con el aburrimiento. La idea generalizada de que leer es una actividad tediosa viene de la falsa creencia de que los libros sólo funcionan como herramientas informativas cuyo contenido tiene alguna “utilidad”. “El arte es completamente inútil”, dijo Óscar Wilde, y sin embargo cuánto ha logrado tocar las fibras de la existencia humana a lo largo de los siglos, cuánto ha logrado revelarnos la literatura, esa “mentira que dice la verdad”, en palabras de Vargas Llosa.
Pero si el hecho de que la mayoría considere aburrido leer es ya nefasto, veamos lo que ocurre con esa minoría que “sí lee”. Una reciente encuesta en un diario hondureño, con una absoluta falta de rigor -que tampoco es necesaria en empresas de semejante obviedad-, refleja las preferencias de los lectores: dos escritores nacionales: Froylán Turcios y Julio Escoto, más un escribidor de cuyo nombre no quiero acordarme; tres extranjeros: un brasileño que escribe libros para rehabilitados, una chilena que del realismo mágico hizo pomadita y se puso a untarlo todo con ella, y el eterno lugar común García Márquez. La lista se completaba con esos detestables libros que ofrecen las claves de la felicidad, de la riqueza o del éxito para ser alcanzados en el plazo fijo de siete días.
Si a esta encuesta le hubieran agregado las mismas preguntas pero ya en el ámbito musical, habría resultado también una abrumadora diferencia a favor del regueatón, ese ritmo monótono y repulsivo que se oye en las radios y se pasan de teléfono a teléfono los adolescentes, todos ellos adoradores de tipos que suben a un escenario con un micrófono, los pantalones casi en la mitad del trasero, las camisetas con enormes números en pecho y espalda, una gorra anormalmente endosada en la cabeza, unos zapatos de payaso y unas cadenas caninas, largas, gruesas y pesadas en el cuello, para hacerse creer y hacerles creer a miles de idiotas que lo que hacen es normal, importante, hermoso y hasta artístico.
Y este panorama no cambia demasiado de un país centroamericano a otro. ¿Qué se puede esperar de este nuevo ejército de descerebrados, que llegan a la veintena de años sin dar muestras de haber empezado a pulir los rasgos de su personalidad, que tienen por héroes a esos execrables especimenes reciclados, subproductos que la mercadotecnia crea a partir de la popularización del mal gusto? No, definitivamente no se puede esperar nada que valga la pena. Los falsos héroes abundan, y el mal gusto también, tanto para los libros como para la música.
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13 comentarios:

a.toledo. dijo...

Leer un libro: Unos cuantos días si un lector frecuente, ver una película: hora y media ("las largas"). Creo que todo, todo, todo se resume a la ansiedad de la generación que me acompaña de tener todo inmediatamente y de la manera más rápida posible. ¿Para qué buscar la felicidad en años de meditación si la puedo encontrar en un anuncio de 35 segundos?, creo que así se piensa ahora. Para el colegio, ya no es necesario leer si se pueden bajar resúmenes de internet. Me pregunto, ¿será un caso de mala promoción de la lectura? ¿estará todo relacionado con que en los colegios (y escuelas cuando hay clases) se obliga a leer libros que pueden ser demasiado chocantes para alguien que se induce en el eterno mundo de las letras?, a veces creo que no es tanto el leer sino que la gente nunca encuentra realmente un tipo de lectura que realmente les sea accesible para entrar a una biblioteca.


Sobre lo del reggeaton: http://toledoadalberto.wordpress.com/2007/12/26/el-reggeaton-no-es-el-diablo-simplemente-es-el-dios-que-promete-mejores-cosas/ Mi opinión mejor explicada ahí, de hecho es similar a lo que dije antes.

Anónimo dijo...

Giovanni, esa preocupación que ahora tienes me sorprende; pensaba que sólo el hábito de la ironía y la parodia eran tu fuerte, pero de verdad que me he equivocado. Ahora, alejado ya de los poetas del grado cero, muestras signos de un verdadero escritor que no sólo es lúcido para el escarnio, sino también para aquello que Balzac, Cervantes y Dovtoyevsky fueron: testigos de su tiempo.

Otra cosa, he ido lentamente, compilando lo que has publicado, tus poemas, ensayos y cuentos, me referiré propiamente a los últimos, porque los dos primeros no merecen que hablemos de ellos, pues como sabemos son caminos minados que sólo la dedicación y el tiempo salva. Los cuentos Giovanni me parecen buenos, en el sentido cordial, pero hay dos Giovanni que considero debes seguir en esa línea, claro por ahora, esos dos cuentos son: "La sed de los muertos" y "El funeral del abuelo" (no sé, si está correcto el titulo del último), me encantaron, eso es narrar, sobre todo narrar con una introspección de la vida, tu vida, no como los otros que has ido publicando por ahí, que no es que estén mal, lo que pasa es que hay un eco que no se libra de los actuales narradores hispanoamericanos.

Ojala sigas creciendo(y no lo digo eufemísticamente) como escritor, pero sobre todo, como persona.

Atentamente:

Onis Es asesinO (ex-compañero del Curn)

Anónimo dijo...

Bueno, "el problema de la lectura no sé, si antes ya ha sido abordado" pero supongamos sólo en el hecho de lo oneroso que es adquirir un libro?...La respuesta, que la supongo, es mas que suficiente.

Anónimo dijo...

La lectura de este texto de Geovanni me ha resultado balsámica. En sus líneas prevalecen el juicio sereno y certero y la verdad que incomoda.

HOMERITO

a.toledo. dijo...

"Bueno, "el problema de la lectura no sé, si antes ya ha sido abordado" pero supongamos sólo en el hecho de lo oneroso que es adquirir un libro?...La respuesta, que la supongo, es mas que suficiente."

Hay opciones.

NaylaG dijo...

Ah!!
Mi amigo, mientras tu te dedicas a buscar en la internet las diferencias entre los Dylan yo me tomo el tiempo de saber... que de ti? mientras tu critícas con sarcasmo a aquellos que se alejan del hábito de la lectura dejando a un lado el cultivar su mente y sus vidas mismas con tan preciosos instrumentos, yo me pregunto en que te has estado enfocando y que nuevos proyectos traeras en tus manos o mejor dicho en tu mente, para los que si gustamos de la lectura.
espero tener noticias tuyas pronto, ojo! pronto es rapido ok.
Con cariño un saludo de tu amiga Nayla Nohelia G

mimalapalabra dijo...

¿Y adónde se supone que debo remitir esas noticias, mi querida amiga? ¿Algún e-mail?

Jordi Gratacos dijo...

Vale, ya que tanto mal hace el reegueton y que nadie lee, me agradaría escuchar alguna propuesta tuya para fomentar la lectura en las nuevas generaciones..no todo es tan blanco y negro ves?

mimalapalabra dijo...

Este blog bien podría ser una respuesta tácita, Jordi, pero en todo caso, ¿a quién le importa que no lean quienes no leen?

Los buenos lectores, los lectores de verdad (los únicos que me simpatizan) lo son no porque alguien les haya "fomentado" el hábito sino simplemente porque desde la primera vez descubrieron que leer es mucho más interesante que la mayoría de las cosas en la vida.

No soy redentor de almas no lectoras. Esa tarea se la dejo a las escuelas y sus profesores.

Jordi Gratacos dijo...

Es tan fácil hacer crítica destructiva sr. Rodriguez...yo creía que un hombre sensible, como usted, que siente y ama la palabra escrita, estaba preocupado por el hombre y por tanto interesado en sus problemas. Veo que no le interesan esas personas que no han cultivado el gusto por la lectura (a lo mejor lectores potenciales si tuvieran oportunidad) quizás pq la odian a raíz de que el tremendo profe de español del colegio les hizo leer a Jorge Luis Oviedo en primero de ciclo y no a Robert Louis stevenson, o quizás porque el único material de lectura que llega a sus casas es el periódico donde envuelven los frijoles que compra la madre en el mercado...
Ay! Sr. rodríquez, es tan bonito perderse entre las estanterías llenas de libros en las preciosas librerías del centro y luego salir para hacer el cafecito con el precioso libro que hemos podido comprarnos...que suerte Sr. Rodriguez, que suerte tiene usted...The world is yours...

mimalapalabra dijo...

Eso de crítica constructiva o destructiva es uno de los lugares comunes más detestables que hay. Quien se sienta "construido" o "destruido" después de recibir una crítica es que ni siquiera supo leer la crítica.
Además, ya te dije que no soy redentor, ni de almas no lectoras ni de espíritus ofendidos. Por el simple hecho de escribir, no estoy obligado a serlo. Que otros se encarguen de salvar al mundo. Yo pertenezco a los que no tienen esperanza. Sólo suerte. Y libros en mi cabeza (que no necesariamente compré; visito las bibliotecas, que son gratis).

Anónimo dijo...

Pertenecer a los que "no tienen esperanza" es también otro lugar común...

Gustavo Campos dijo...

Decir ya es un lugar común...