lunes, 20 de abril de 2009

Marsé y el "Quijote" a plazos

Juan Marsé en el barrio del Raval, en Barcelona.- MARCEL·LÍ SÀENZ/El País.
Juan Marsé recibirá este jueves en Alcalá de Henares el Premio Cervantes. Le incomodan algunas cosas del premio, dice en esta nota de El País, como la obligación de ponerse una ropa que no se pondría en ninguna otra circunstancia, pero trabaja con entusiasmo en la redacción de su discurso:
"Lo que más me gusta del premio es el discurso, la oportunidad de hablar desde una especie de púlpito". "Hablaré de mi trabajo, cosa que pocas veces hago porque no me gusta. También del binomio imaginación y memoria. De mi condición anómala de escritor en castellano en Cataluña. De mi primera lectura del Quijote. Y de Woody Allen y de Groucho Marx".
A ver... ¿cómo llegó cada uno de nosotros al Quijote? Así lo hizo Juan Marsé:
"Un vendedor gallego de libros a domicilio me veía leer en el bar de la esquina de mi casa. Me gustaba mucho leer. Recuerdo que, entre otros libros, ofrecía las obras completas de Blasco Ibáñez. Un día me convenció de que le comprara el Quijote a plazos. Me enganchó y me divirtió mucho".
Habla también sobre las correciones, no sólo a los libros que escribe actualmente sino también a los ya publicados:
"Tengo que confesar que me gusta mucho corregir. A veces abro uno de mis libros, leo un fragmento y siempre veo que podría estar mejor. Tomo nota y en la siguiente edición lo corrijo, pero, que quede claro, no retoco todas las ediciones. Hace años Lumen ya sacó una serie de mis novelas y las revisé. En general lo que modifico son aspectos de forma más que de fondo".
Y para terminar, un apunte biográfico:
Dicen sus amigos que se formó en un cine de barrio y es muy posible. Las aventis, historias inventadas a partir de hechos reales o procedentes de la memoria popular, son otra parte importante de su biografía. Muchas de las aventis que se contaban los chicos del barrio tenían su origen en la Guerra Civil. La misma vida de Marsé parece una aventis, cuando la explica o cuando la cuentan sus amigos. Por ejemplo, su madre murió tras el parto y su padre, taxista, explicó a una pareja que viajaba en el coche los problemas que tenía para sacar adelante al recién nacido. El matrimonio Marsé, que no podía tener hijos, decidió allí mismo adoptarlo.
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