domingo, 30 de agosto de 2009

Sin City. El pecado es no hacer cine

Portada de una edición del original de Frank Miller.
Por Carlos Forero
Lograr un efecto especial complicado no es necesariamente difícil para un director como Robert Rodríguez. Con buen suspenso, terror y fantasía, logra despertar los cerebros de un público acostumbrado a argumentos de acción sin sentido y además convertir la visión futurista de un maestro del cómic en una de las películas más “visuales” que se han hecho en los últimos años. Y al parecer con mucho menos de lo que nos imaginamos.
Se trata de Sin City, una película que cuenta cuatro historias paralelas que en orden cronológico, según la historieta original de Frank Miller, serían: "Ese bastardo amarillo", "El cliente siempre tiene la razón", "El duro adiós" y "La gran masacre". La historia se sitúa en una “ciudad de pecado”, en donde se desata la furia de personajes que hacen el bien, pero sólo a través de la ira y la sinrazón. Una película que tiene, además de un guión estupendo, una puesta en escena espectacular para los ojos de los desentendidos, pues sabe trasladar las situaciones y los personajes perfectamente de un mundo de cómic a un mundo real. El dvd de la película muestra, como en una clase de edición para principiantes, que los fondos utilizados en el estudio son paredes pintadas de verde en la que los actores interpretan las escenas para que luego, con un equipo de edición, superponer (copiar y pegar) los escenarios del comic original más estilizados y acabados.
Una ventaja del rodaje con fondo verde es la rapidez, lo cual representa ahorros significativos. Además, a los actores les gusta la rapidez. Algunos, incluso, como Brittany Murphy, permanecieron en el rodaje durante un solo día, aunque en la película aparezca en tres historias y dé la impresión de que su participación fue mucho más extensa. Otro curioso ejemplo del trabajo de edición en esta película es el de una secuencia en la que el personaje de Mickey Rourke entra a un bar en donde está el personaje de Jessica Alba, quien sólo estuvo en el rodaje un mes después de que Mickey Rourke se fuera; por lo tanto, estos dos actores ni siquiera se vieron durante el rodaje, y sin embargo los podemos ver juntos en una escena de la película. Tampoco se vio Mickey Rourke con Rutger Hauer, a cuyo personaje decapita, ni con Elijah Wood, con quien tiene secuencias de lucha juntos.
Muchos problemas en el cine son solucionados de maneras que el público ni siquiera llega a imaginarse, y que resultan siendo sencillas y con un solo propósito: acortar presupuesto.
Claro que un equipo de edición como el de la productora de Rodríguez, en la que también está Tarantino, no lo tiene cualquiera, pero sí podemos decir que para hacer cine de calidad no es indispensable contar con las últimas innovaciones tecnológicas, como sí los es saber usar los recursos existentes de manera oportuna y adecuada.
Próximamente Robert Rodríguez estrenará su última película, Machete, cuyo trailer conocemos desde la aparición de Planet Terror. En el reparto figuran Robert De Niro, Steven Segal, Jessica Alba, Lindsay Lohan y Danny Trejo, este último en el papel protagónico. Esperemos que los experimentos Rodríguez sigan siendo igualmente fructíferos para muchos años más de buen cine hecho con las uñas… de la imaginación.
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