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jueves, 3 de diciembre de 2009
¡Chelato al Mundial!
domingo, 29 de noviembre de 2009
La bola del bolero
Hoy se desarrollará en H esa inmensa puesta en escena denominada "elecciones", cuya convocatoria, con el concurso no solicitado de gente muerta, de menores de edad, de militares y de exiliados, llegará posiblemente a unos 6 millones de "electores" (nuestra población es de 7 millones y poco más). Cualquiera de los dos que resulte ganador (aunque lo más seguro es que sea el del Partido Liberal, a pesar de las encuestas), antes que representar el fin de la crisis política y el inicio de una nueva era para los hondureños, lo que hará será seguir marcando el paso que nos lleva, ahora más rápidamente que nunca, al fondo del abismo. Sólo los ilusos o los descarados no se han dado cuenta. El texto que posteo a continuación, recogido de Babelia, no tiene relación directa con esta farsa nacional, pero su autor, Horacio Castellanos Moya, es de los que opina que a nuestro país habría que dejarlo hundirse por completo y después tratar de reinventarlo en el centro de África.
martes, 20 de octubre de 2009
miércoles, 30 de septiembre de 2009
Suposiciones
Por Giovanni Rodríguez
El general Pilatos
Pablo Ordaz, el periodista enviado por diario El País para cubrir los acontecimientos políticos en H, publica hoy una nota brevísima que bien podríamos considerar como otra pieza para nuestro I Premio de Relato Corto mimalapalabra 2009. Lo dejamos aquí al menos para seguir amenizando el premio:
domingo, 27 de septiembre de 2009
ABC y El País, dos maneras de apoyar el golpe en Honduras
Javier Adler
Rebelión
Habitualmente se etiqueta al diario ABC de conservador y a El País de progresista. En la forma esto supone unas diferencias sensibles, pero el fondo, sobre todo en política internacional, es esencialmente el mismo. El caso de Honduras ilustra a la perfección esta coincidencia de intereses.
Antes de comparar los últimos editoriales que ambos periódicos han publicado sobre el tema (23/09/09), conviene dejar claro un principio sobre lo que significa apoyar un golpe de estado. Esto no es únicamente la declaración explícita de tal apoyo, cosa muy rara en nuestros “democráticos” medios de comunicación, sino fundamentalmente la renuncia a revertir el golpe por algún medio factible. De este modo, cualquier pseudoiniciativa para devolver el poder al gobierno legítimo que pase por una “hoja de ruta” imposible supone, a todos los efectos, el apoyo al gobierno golpista. En este punto es donde encontraremos las mayores diferencias, insisto en que sólo de estilo, entre ABC y El País.
Sobre la llamada “solución dialogada” en Honduras lo primero que debe decirse es que es absurda, y por tanto no puede ser solución. En efecto, si las diferencias entre las dos partes podían resolverse con un diálogo libre y sin coacciones, no se habría recurrido a una medida de fuerza como el golpe de estado. Y si el diálogo sólo funciona tras amenazas y presiones entonces no es una solución dialogada sino una capitulación. El problema es que las presiones de los países más poderosos, en especial Estados Unidos, han sido tan calculadamente tibias que el gobierno golpista se ha sentido suficientemente fuerte como para aguantar hasta la farsa electoral de noviembre.
En el editorial del ABC estos hechos se interpretan diciendo que “cualquier solución dialogada al conflicto interno es una quimera”, así que “la cita electoral convocada el 29 de noviembre” es la “única salida airosa y pragmática”.
En cambio, El País declara que “ha llegado el momento de volver a una versión revisada del plan del presidente de Costa Rica”, que “contemplaba en julio que el jefe de Estado depuesto regresara a la presidencia con poderes reducidos”. Finalmente añade El País que “unas elecciones presidenciales adelantadas sentenciarían la situación.”
Por tanto, la única diferencia real es que El País apoya una pantomima en la que Zelaya volvería formalmente al poder pero sin poder hacer nada, esperando unas semanas hasta la “sentencia” electoral. En ambos casos se apoya el objetivo principal del golpe, que era impedir la consulta popular para cambiar la Constitución, algo que un presidente con “poderes reducidos” no podría hacer.
A partir de aquí, el apoyo descarado de ABC a los golpistas debe legitimarse más fuertemente con su propio discurso. Lo primero es no reconocer que hubo un golpe de estado, presentando a Micheletti como “acusado de impulsar un golpe de Estado”, como si fuera un tema controvertido. Lo segundo es dotar a los golpistas de legitimidad, señalando que Micheletti está “respaldado de las instituciones”. Además,
“Ninguna institución democrática del país -las mismas que Zelaya había utilizado para preparar el terreno y perpetuarse en el poder importando a Honduras los abusos cometidos en Venezuela, Bolivia o Nicaragua- se rebeló contra su expulsión y ninguna ha exigido su retorno”.
Siguiendo la habitual propaganda sobre este tema, se defiende a unas instituciones “democráticas” que expulsaron violentamente a Zelaya del país para supuestamente evitar que se convirtiera en un dictador. Es una inversión total de la realidad que sólo puede tener sentido para quien acepte acríticamente las informaciones falsas que difunden estos medios (1)
La táctica de El País es algo distinta, presentando la situación reciente en Honduras como de una plácida vuelta a la “normalidad” al calor del gobierno golpista, que ahora Zelaya ha complicado,
“La inesperada reaparición en Tegucigalpa del depuesto presidente de Honduras, tras casi tres meses de exilio, ha sacado bruscamente de su adormecimiento la crisis política del país centroamericano.”
“Crisis adormecida” es una contradicción en sus términos, pues una crisis política implica tensión; si hay adormecimiento, no hay crisis sino la aceptación resignada de los hechos consumados. Lo que realmente ocurre es que sí ha habido adormecimiento, pero sólo mediático y para los adormecidos lectores de El País, porque la resistencia hondureña no ha dejado de actuar a lo largo de los casi tres meses transcurridos desde el golpe de estado (2). Ahora, con su cinismo habitual, El País asegura que “nada hay más importante ahora en Honduras que evitar el derramamiento de sangre”, como si los golpistas fueran unos angelitos de la caridad y no hubieran matado, torturado, reprimido y detenido a mansalva. (3)
Este falso discurso pacifista, tan hipócrita y selectivo, revela además el ideario antidemocrático de esta prensa,
“Si el golpe de Estado de junio fue absolutamente condenable, igualmente lo sería intentar darle la vuelta mediante la violencia. La dividida Honduras no tiene en estos momentos otra salida mejor que una mediación cualificada, preferentemente regional.”
Resumiendo, para El País el pueblo hondureño no tiene derecho a decidir cómo encarar su situación, no está “cualificado” para hacerlo. Por supuesto que no es cuestión de promover, desde fuera de Honduras, una acción violenta para echar a los golpistas, pero sí de reconocer la legitimidad de los hondureños para combatir la dictadura como crean conveniente. Porque los medios ignoran la violencia que implica el mantenimiento de la actual dictadura e ignoran la violencia que perpetúa un sistema donde la mayoría de la población está condenada a vivir en la miseria. Y lo que se ignora no se puede condenar.
Fuente: rebelión.org
De tripas, corazón. Armando García
por Armando García
Pese a su torpeza sostenible, el régimen de facto logró lo que el pueblo organizado siempre había soñado desde aquella gesta de 1954: ¡un paro general! Al decretar ese estado de sitio demencial, los golpistas han hecho que se cumpla el grito de la canción de Mario de Mezapa: ¡huelga nacional!
Pese a la chaladura de su asonada, al fin, usurpadores, se dieron cuenta que su absurda medida de aherrojar a un pueblo a la inmovilidad, a la hambruna y a la supresión de los servicios básicos, era darse “patrióticamente” con la piedra en los dientes, un búmeran de pérdidas millonarias, sobre todo en las empresas patrocinadoras del motín.
Pero “agora” ya es tarde querida hermanita: ahí andan sus agoreros hablando en lenguas, asustados, después de haber matado el tigre…, no le ha quedado de otra al dictadorzuelo y sus corifeos, que el espanto de negociar impunidad.
De carambola, en su terquedad de mula roma, han impulsado a los catrachos a instalar –sin trampa que valga– aquel proceso que tanto odian y por el cual rompieron el hilo constitucional: ¡La Constituyente!
Esa metida de pata de los complotistas, le ha permitido a este remiso pueblo perderles el respeto. Pruebas: teniendo de telón de fondo la gaseada Embajada de Brasil, con vaquero en off: un vocero de la “preventiva”, con rostro de yo no fui, hizo un recuento de los desmadres perpetrados por la resistencia, escondiendo, solapado, que los desastres era una obrada de sus pariguales infiltrados (se veía por la tele, en vivo, que ni se inmutaban, con pasamontaña, unos y a cara pelada, otros; moteados de preventivos o de gloriosos o en camisetas de civilón destruyendo al propiedad privada. Treta que se le pasó por alto a la mediática censura de los conjurados). Se les durmió el pájaro con esos videos sin editar y que, sin duda, serán prueba fehaciente ante la Corte Penal Internacional. Porque también aparecen despóticos uniformados vejando a la ciudadanía, inclusive, maltratando a niños de pecho, a señoras embarazadas, garroteando a hombres reducidos y descerrajando la muerte a jóvenes por el “delito” de gritarles golpistas. ¡Solitos se han puesto la soga al cuello!
La desazón de los conspiradores, sin percatarse, ha contribuido, más que nadie, a la unidad granítica de este pueblo que no volverá a ser jamás el mismo.
sábado, 15 de agosto de 2009
Homo homini lupus
Fuente: blogs.clarin.com
Por Marco Antonio Madrid
miércoles, 12 de agosto de 2009
Caen en el vacío dos palabras mayores. Roberto Sosa
La palabra Democracia, hoy por hoy,
ha sido despojada de su significado.
Los hipócritas, como sólo ellos saben hacerlo,
se llenan las fauces con su nombre.
Los reaccionarios,
envueltos y dilatados por la acústica de su enorme ostra,
hablan de ella.
Impenetrables
y sin emociones, alojados dentro de la cúpula
del poder absoluto,
los asesinos y los ladrones dibujan su nombre
sobre el punto más frío de la página en blanco.
Fuera de fábula, manejado a control remoto
el cerdo mayor de la piara gruñe su nombre
y ordena
a sus hombres de presa (de preferencia en la madrugada)
la cacería y el destace
de aquellos ciudadanos sensibles a la indignación.
Ese,
el más pálido de los mercaderes del Nuevo Templo y su relámpago
-dueño y señor del pánico total-
esconde el tamaño de sus actos
detrás de la palabra Democracia.
Acorralada por un club exclusivo, Miss Universo
abre su sonrisa
de delincuente fílmica y expulsa su nombre.
El poeta-astro, el de la vista gorda color verde botella,
sale del agujero de su aldea electrónica apresurado hasta el color gris
a roer un poemita, todoazul, a los pies de la santa
Democracia.
En el mismo estado de descrédito, por razones idénticas,
ha caído en el vacío otra palabra mayor: Dios.
Roberto Sosa, Secreto Militar (1985)
lunes, 10 de agosto de 2009
La hora del pueblo. Helen Umaña
por Helen Umaña
Ríos humanos marchan por los cuatro puntos cardinales de Honduras. Con sandalias o botas de hule. Las camisas no lucen blancas sino mugres, sudadas, ajenas a desodorantes de refinada marca. Cientos de «chuñas» vencen distancias y, por cinco días, caminan sin cesar. Campesinos de tradición lenca desde las altas montañas del occidente. Garífunas del litoral atlántico con la rebeldía vibrando en sus ritmos y tambores. Zambos de La Mosquitia. Pechs de Dulce Nombre. Chortís del Trifinio y de la cuna de ancestro maya. Mestizos chorotegas, olanchanos, trujillanos, pateplumas, comejamos de Olanchito. Jóvenes que por primera vez han visto el rostro amargo de la represión. Profesores, taxistas y buseros. Amas de casa. Abogados, médicos y enfermeras. Sacerdotes y pastores evangélicos. Todos caminan al lado de los pobres y humillados de la tierra.
Pies llagados tras 20 o 25 kilómetros de diario recorrido. Dolores de cabeza por insolación. Músculos acalambrados. Mujeres y hombres con el cuerpo cansado, pero dueños de un espíritu que los impulsa hacia adelante. Toman un trago de agua y ahí van. A paso que dure y no que madure. Con fe en conquistar la meta propuesta. Los jóvenes esperando a los viejos. Los viejos, queriendo alcanzar a los jóvenes. Los guía un objetivo concreto: mostrarle al mundo que la Resistencia no es de unos cuantos «gatos». Mucho menos, es gente pagada o «turba» de revoltosos. Caminan y desafían obstáculos porque los guía un sueño, una esperanza. Con apabullante claridad, demandan el restablecimiento del estado de derecho, grito que resuena por las montañas y caminos del país y cuya magnitud no podrá ser ocultada por el cerco mediático levantado por la alta burguesía.
Sólo las vivencias templan el corazón humano. De la experiencia surge la claridad de la consciencia. En cada hombre o mujer que, por cinco días, camina en peregrinación hacia Tegucigalpa o San Pedro Sula, ha nacido o se ha fortificado un sentimiento de fe en sí mismos: la satisfacción de haber respondido con dignidad al atropello perpetrado por los usurpadores de la democracia.
Poseídos de una lucidez que los intelectuales de la burguesía les niegan, saben, sin sombra de duda, cuál es su meta inmediata: trazar los pasos concretos para llegar, organización y unidad mediante, a la redacción de una nueva Constitución, única opción para la restauración global del país.
De la fuerza de voluntad que se necesita para marchar bajo el sol o la lluvia y del espíritu de sacrificio implícito en más de cien kilómetros de caminata, se puede extraer una gran lección: sea cual sea el resultado de la manipulación diplomática, el pueblo hondureño se ha fortalecido y capitalizará la experiencia en futuras batallas democráticas. Gracias a los golpistas, a la velocidad de la luz, un nuevo ciudadano ha nacido en el país: el de hombres y mujeres a quienes se les ha caído la venda de los ojos y que, por lo mismo, nunca más, los políticos de oficio podrán manipular.
San Pedro Sula, 8 de agosto de 2009
sábado, 8 de agosto de 2009
Golpe al Golpe
Helen Umaña
«Nosotros estamos hechos de la misma materia de los sueños»
(Shakespeare)
El 2 de agosto, el parque central de San Pedro Sula vibró de arte y poesía. La bien timbrada voz del cantante popular recreando canciones coreadas por el público. El cuentista oral, hábil en la construcción de hiperbólicas perras, satirizando a políticos mentirosos. El poeta de versos sencillos apuntando a blancos certeros. La escritora con agudos dardos verbales explicando sus razones de inconformidad. El trazo cuestionador del caricaturista desenmascarando a funcionarios traidores al pueblo. El pintor, pincel en ristre, dibujando el rostro dolido de la patria. El tambor garífuna cantando su rebeldía. El mural con el registro fotográfico del maestro masacrado. Teatristas… Músicos… Todos, palpitando al unísono con el sentir de la mayoría de la población.
Agrupados bajo la divisa «Golpe al golpe», en honor a Roger Bados, los escritores y artistas de la zona norte realizamos un acto cultural en el cual, con esas armas intangibles pero poderosas que son los poemas, las canciones, los murales, las caricaturas y las danzas, expresamos un conjunto de sentimientos frente a la crisis social y política a que nos ha orillado la dictadura militar-empresarial. Considerando que la fractura del orden constitucional del 28 de junio constituye una bofetada a la soberana voluntad popular manifestada en las urnas y la cual le dio a Mel Zelaya un legítimo mandato como gobernante de Honduras, he aquí las razones de mi participación en «Golpe al golpe».
Solidaridad con los hondureños caídos durante la actual lucha cívica. Nos duele cada gota de sangre derramada. Vidas útiles y hermosas segadas por la furia represiva. No podemos callar o celebrar su muerte como lo han hecho otros que se proclaman cristianos. Inclusive, su bárbara inmolación ratifica nuestro compromiso con esta Honduras «magnífica y terrible».
Respeto absoluto a la dignidad del ser humano. No transigimos con el atropello o la conculcación de cualquiera de sus derechos. Sobre todo, abogamos por el respeto a la vida. Su corte brutal y violento, en un terrífico cómputo que, en este momento, amenaza con subir sus cifras al extenderse a cualquier miembro de la resistencia, nos provoca sufrimiento, repudio e indignación.
Rechazo a la cultura de la muerte. Esto implica amor a la vida que gozamos en la riqueza de sus múltiples dones (libertad, amistades, bellezas naturales, libros, música, cine….). Por lo mismo, abjuramos de todo aquello que atente contra la vida. Tanto en nosotros como en los demás y la cual también se manifiesta en la falta de pan, vivienda o salud…
Vocación pacifista. Los artistas no somos guerreristas. En Honduras y en cualquier parte del mundo aborrecemos el tableteo de las ametralladoras. Condenamos el aniquilamiento de seres humanos aduciendo falaces argumentos (paz social, democracia, terrorismo…) mediante los cuales se enmascaran los intereses económicos de una minoría insaciable y sedienta de riqueza. Guerra a la guerra podría ser la divisa de nuestro accionar cotidiano.
Amor a la libertad. Por esencia, el artista es un ser libertario. Ni en la vida ni en el arte aceptamos disposiciones arbitrarias. Rechazamos las cadenas al pensamiento y a nuestras palabras, canciones o pinceles. Por esta razón es rotundo nuestro No a la prepotencia e imposición implícitas en el golpe de Estado.
Culto a la belleza. Especialmente, la que ha sido creada por el indomable espíritu del ser humano. Pero deseamos que la misma no sólo sea patrimonio de unos pocos. Anhelamos que los sectores hasta hoy marginados puedan disfrutar de la exquisitez de un libro de versos, de un buen concierto o de una buena pintura. Pero los bienes culturales (y materiales) no nos caerán del cielo. Tienen que ser conquistados mediante un reordenamiento global del sistema social en el cual vivimos.
Es lo menos que podemos ofrecerle a la angustiada tierra en donde nacimos y cuando ya la sangre inocente ha empezado a empapar los caminos de esta hermosa «patria de la espera».
San Pedro Sula, 4 de agosto de 2009
jueves, 6 de agosto de 2009
Los días malos
Por Giovanni Rodríguez
domingo, 2 de agosto de 2009
Vencer las utopías
El jardín, de El Bosco.
Es la segunda vez que leo de Marco Antonio Madrid un texto en prosa tan inteligente y tan bueno como sus poemas, bastante conocidos ya entre los lectores de buen paladar en H. No es extraño que Madrid, esencialmente poeta, se despache estos articulazos pues a la par de su condición de lector siempre ha estado su condición de hombre informado y analista del acontecer político del país, como bien pueden confirmarlo sus amigos cercanos, que lo ven dos veces por día tomarse su cafecito ya sea en el Expresso Americano o en la cafetería del Hotel Sula mientras lee los diarios. Sin abandonar sus fuentes griegas, Madrid analiza la situación política actual de H desde la enumeración de los verdaderos motivos del golpe y repasa los tres principales "modos de vida" del hondureño antigolpista durante el último mes: el de homo sapiens, el de homo negans y el de homo esperans. Les dejo el artículo, tomado de arlequin, mientras pienso, con algo de esperanza, que nuestro próximo "modo de vida" debería ser el de homo ludens.
sábado, 25 de julio de 2009
Parte del agente Olivo Joya Green
Fuente: goldini.com
Alfredo Xalli nos envía esta carta escrita por un agente de la Policía Nacional cuyo nom de guerre remite precisamente al "noble amante de Julieta" de la dedicatoria. Con esta publicación iniciamos la promoción de un premio al mejor relato corto sobre los acontecimientos relacionados con el golpe de Estado del 28 de junio. En breve estaremos publicando las bases del premio, que tendrá como compensación una de las novelas de Roberto Bolaño (o quizá más), según la suma de los "chinchuntes" de la caja chica de mimalapalabra. También confirmaremos si las librerías sampedranas aceptan patrocinar esta iniciativa. De momento, los invitamos a preparar su relato corto (no más de dos cuartillas a doble espacio en letra Garamond 12 puntos) y enviárnoslo en cuanto esté listo a una dirección de correo electrónico que habilitaremos para la ocasión.
Las dos caras de la moneda
En los últimos días Helen Umaña ha publicado algunos artículos en los que manifiesta valientemente su postura en este asunto golpista. Y es que ante asuntos tan serios, quien guarda silencio inspira desconfianza. Estos tiempos nos servirán, entre otras cosas, para profundizar nuestro respeto o nuestro desprecio por las personas que han participado activamente, de uno u otro lado, en este segmento importante de nuestra historia. Esta vez Helen dirige sus palabras a la puta Iglesia pero recuerda a algunos de sus representantes que, como el sacerdote Fausto Milla en Honduras, se mantiene del lado de la justicia y la dignidad.
En 1954 tenía doce años y los domingos asistía a la iglesia parroquial de Esquipulas. Durante los servicios religiosos, el sacerdote, en lugar de leer e interpretar la Biblia, leía las «Cartas Pastorales» del Arzobispo Mariano Rosell y Arellano, jerarca de la Iglesia católica guatemalteca. Era pequeña y no captaba el significado total de las epístolas. Pero recuerdo que me hicieron creer que el comunismo y las reformas sociales implementadas por los presidentes Juan José Arévalo y Jacobo Árbenz (reforma agraria, código de trabajo, seguro social….) eran cosas satánicas. Años después supe que, durante un tiempo, la radio antirrevolucionaria, que al principio transmitía desde Honduras, funcionó en las torres del majestuoso templo que —imponente— domina el paisaje.
Los estudios sociológicos, históricos y políticos señalan que la ilegítima acción contra el gobierno constitucional de Árbenz (que se recuerda con el nombre de «La primavera democrática») fue el momento durante el cual se sembró la semilla de la discordia que, en cuarenta años de guerra intestina, desangró a la república hermana. Según informes de las comisiones de investigación, las víctimas (muertes, desapariciones, huérfanos de guerra, exilios…), llegan a la escalofriante suma del millón y medio de seres humanos. Una factura que todavía pesa sobre la postura oficial de la iglesia mayoritaria en ese país.
Volviendo a mis recuerdos personales, fueron los años, el estudio y mi valoración de la realidad los que me enseñaron a comprender que la religión se había puesto al servicio de la CIA, de la todopoderosa United Fruit Company y de la oligarquía guatemalteca. Por ésta y otras razones renegué de la religión católica y de cualquier otra institución confesional.
Pero, en la década del ochenta, me indignó (y dolió) la muerte de varios sacerdotes a los que se acusaba de subversivos. Sólo de 1980-1983 el número se elevó a doce. Entre otros, Hermógenes López, actualmente aceptado como «Venerable» y cuya beatificación ya está en marcha en el Vaticano y monseñor Juan Gerardi, asesinado dos días después de publicar un escalofriante informe de cinco o seis tomos en el que se registran, con nombres, fechas y circunstancias, los casos de represión. A religiosos como los anteriores, se suma monseñor Arnulfo Romero, asesinado cuando acababa de pronunciar su famoso llamado al ejército ordenándole que detuviese la masacre contra el pueblo salvadoreño.
Ellos me reconciliaron con el cristianismo, entendido como la humanísima doctrina cuyo punto máximo se concreta en aquellas palabras de “Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia…”. Murieron, justamente, porque esa hambre y esa sed de justicia no se quedó en un cómodo recitado teórico dentro de los templos. Fue la consigna que guió su práctica diaria y nunca simplificaron el mensaje evangélico haciendo creer que la mansedumbre, la paciencia y la aceptación de la pobreza eran el pase hacia un más allá —ese anhelado cielo— en donde encontrarían la felicidad. Supieron y predicaron que la auténtica paz pasaba, necesariamente, por la conquista de una vida sin la zozobra cotidiana de carecer de lo elemental cotidiano: pan, vivienda, salud…
En la actual crisis política, la posición oficial de la Iglesia católica hondureña (su jerarca recibía, por disposición del presidente Carlos Flores Facussé, emolumentos de cien mil lempiras mensuales que salieron de la bolsa de todos los hondureños) es tan interesada y manipuladora como lo fueron las nefastas cartas de Rosell y Arellano. Pero tal como ocurrió en el cercano pasado, frente a esa postura, se alza la labor de otros sacerdotes cuyos actos responden a una aplicación honesta de las grandes encíclicas papales como la «Mater et Magistra» del recordado Juan XXIII. Uno de ellos es el padre Fausto Milla, actualmente amenazado por haber externado su profundo rechazo al golpe de Estado.
Padre Milla: no le puedo decir nada que usted no sepa. Pero sí quiero ratificarle públicamente mi cariño, respeto y solidaridad. Además me reconforta pensar que no estoy sola en el afecto. Miles y miles de compatriotas no sólo le debemos una mejor salud (nos ha enseñado a rechazar la comida chatarra y hemos vuelto a la comida natural leyendo sus sabias páginas). Estamos en deuda porque denunció que, en ambas márgenes del río Sumpul, dos ejércitos acribillaron a 400 salvadoreños que huían del terror desatado en su país. Estamos en deuda por la persecución y el exilio a que se le sometió en la década del ochenta. Pero, sobre todo, porque los años no han mellado la firmeza de sus sentimientos. Hoy como ayer usted y otros sacerdotes encarnan las imperecederas palabras del Sermón de la Montaña…
San Pedro Sula, 20 de julio de 2009
Tomado de www.tiempo.hn
viernes, 24 de julio de 2009
martes, 21 de julio de 2009
Honduras: país de ficción
Por Giovanni Rodríguez
sábado, 18 de julio de 2009
Una temporada de parodias
Noam Chomsky, es un lingüista, filósofo y analista político estadunidense. El intelectual vivo más citado y figura emblemática de la resistencia antiimperialista mundial, es profesor emérito de lingüística en el Instituto de Tecnología de Massachusetts en Cambridge y autor del libro Imperial Ambitions: Conversations on the Post-9/11 World.
En el siguiente artículo se toma la molestia de opinar sobre nuestro país hondureño, demos gracias a Dios o a Godot que haya dedicado unas líneas a la crisis nacional acontecida por el Golpe de Estado del 28 de junio de 2009.
Noam Chomsky | © Rebelion
Algunos de los recientes episodios que conmovieron el mundo a través de las noticias –las elecciones en Líbano e Irán, el golpe de Estado en Honduras– han generado reacciones sobre las que vale la pena detenerse. Incluso, la falta de reacción frente a otros casos, como el secuestro de una embarcación por parte de Israel, también tiene mucho que decir.
Las elecciones en Líbano e Irán y el golpe de Estado en Honduras son importantes no sólo inherentemente sino también por las reacciones internacionales que han suscitado. La ausencia de reacción ante un acto de piratería israelí en el Mediterráneo es un pie de página...
El Líbano. Las elecciones del 7 de junio en el Líbano fueron recibidas con euforia por la corriente principal de opinión pública.
"Me encantan las elecciones libres y justas", escribió el 10 de junio el columnista del New York Times Thomas Friedman–. "En Líbano, fue algo genuino, y los resultados fueron fascinantes: el presidente Barack Obama derrotó al presidente iraní Mahmud Ahmadinejad”, apuntó.
Crucialmente, "una sólida mayoría de todos los libaneses –musulmanes, cristianos y drusos– votó por la coalición del 14 de Marzo encabezada por Saad Hariri", candidato respaldado por Estados Unidos e hijo del asesinado ex primer ministro Rafik Hariri.
Debemos dar crédito a quien se lo merece por este triunfo de elecciones libres (y de Washington): "Si George Bush no se hubiera enfrentado a los sirios en 2005 –forzándolos a salir del Líbano después del asesinato de Hariri– estas elecciones libres no hubieran sucedido", escribió Friedman. "Bush creó el espacio (durante su discurso en El Cairo), Obama ayudó a avivar la esperanza", precisó.
Dos días después, los puntos de vista de Friedman tuvieron eco en una columna de opinión del Times escrita por Elliot Abrams, reconocido integrante del Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos que anteriormente fue funcionario de alto rango en las administraciones de los presidentes Ronald Reagan y George Bush hijo: "La votación en el Líbano pasó cualquier prueba realista (...). Los libaneses tuvieron la oportunidad de votar contra Hizbollah y la aprovecharon”.
Cualquier "prueba realista", no obstante, podría incluir la votación real. La coalición 8 de Marzo, basada en Hizbollah, ganó aproximadamente con la misma proporción que Obama contra McCain en noviembre, con cerca del 54 por ciento del voto popular, según cifras del Ministerio del Interior libanés.
Por consiguiente, según el argumento Friedman-Abrams, deberíamos estar lamentando la victoria de Ahmadinejad sobre Obama.
Al igual que otros, Friedman y Abrams se están refiriendo a los representantes del Parlamento. Estas cifras son tergiversadas por el sistema de votación confesional de Líbano, que reduce drásticamente el número de asientos otorgados a la más grande de las sectas, los chiítas, que respaldan abrumadoramente a Hizbollah y a su aliado Amal.
Sin embargo, como lo han señalado algunos analistas de los más serios, las reglas fundamentales "confesionales" de Líbano afectan negativamente "las elecciones libres y justas" en formas aún más importantes. El analista político Assaf Kfoury observa que las reglas fundamentales no dejan espacio para los partidos no sectarios y erigen una barrera que evita la introducción de políticas socioeconómicas y otros temas reales en el sistema electoral.
Para Kfoury, esas reglas abren la puerta a "interferencia externa masiva", menor participación de votantes y "manipulación y compra de votos", todo ello peculiaridades de las elecciones de junio, aún más que antes.
Por tanto, en Beirut, la capital que alberga a casi la mitad de la población del Líbano, menos de una cuarta parte de los votantes elegibles pudo votar sin regresar a sus normalmente remotos distritos de origen. El efecto es que los trabajadores migrantes y las clases más pobres efectivamente son privados de sus derechos civiles en "una forma extremadamente injusta, al estilo libanés", favoreciendo las clases privilegiadas y pro occidentales.
Irán. Al igual que el Líbano, el propio sistema electoral de Irán viola derechos básicos. Los candidatos deben ser aprobados por clérigos gobernantes, facultados para prohibir políticas con las que discrepan, y de hecho lo hacen.
Los resultados electorales del Ministerio del Interior de Irán carecieron de credibilidad tanto por la forma en que fueron publicados como por el mismo resultado, disparando una enorme protesta popular brutalmente reprimida por las fuerzas armadas de los clérigos gobernantes. Tal vez Ahmadinejad pudo haber ganado la mayoría si los votos hubieran sido contabilizados justamente, pero los gobernantes aparentemente no estaban dispuestos a arriesgarse.
Desde las calles de Teherán, la corresponsal Reese Erlich escribió: "Es un genuino movimiento de masas iraní integrado por estudiantes, trabajadores, mujeres y gente de clase media" y, posiblemente, la mayoría de la población rural.
Eric Hooglund, catedrático y experto en Irán rural, describe un respaldo "abrumador" para el candidato opositor Mir Husein Musavi entre la gente de las regiones que ha estudiado, y un "ultraje moral palpable por lo que llegó a creerse como el robo de su elección".
Es altamente improbable que las protestas dañen al régimen clerical-militar a corto plazo pero, como observa Erlich, "está sembrando las semillas para luchas futuras".
Israel-Palestina. No deberíamos olvidar unas elecciones auténticamente "libres y justas" realizadas recientemente en Oriente Medio –en Palestina, en enero de 2006, ante las que Estados Unidos y sus aliados respondieron castigando a la población que votó "equivocadamente"–.
Israel impuso sitio a Gaza y, el invierno pasado, atacó sin misericordia.
Apoyándose en la impunidad que recibe como cliente de Estados Unidos, Israel ha reforzado una vez más su bloqueo secuestrando a Espíritu de Humanidad, embarcación del movimiento Gaza Libre, en aguas internacionales, y forzándolo a atracar en el puerto israelí de Ashdod.
La embarcación había salido de Chipre, donde se inspeccionó el cargamento: medicinas, materiales de reconstrucció n y juguetes. Entre los defensores de derechos humanos a bordo se encontraba la ganadora del Premio Nobel Mairead Maguire y la ex congresista norteamericana Cynthia McKinney.
El crimen a duras penas evocó un bostezo –con cierta justicia, se podría argumentar, dado que durante décadas Israel ha estado secuestrando botes que viajan entre Chipre y Líbano-. Entonces, ¿para qué molestarse en reportar este último ultraje de un Estado bribón y su jefe?
Honduras. Centroamérica también escenifica un crimen relacionado con elecciones. Un golpe militar en Honduras ha depuesto al presidente Manuel Zelaya y lo ha expulsado del país.
El golpe repite lo que el analista en asuntos latinoamericanos Mark Weisbrot llama "una historia recurrente en Latinoamérica" , enfrentando a "un presidente reformista respaldado por sindicatos laborales y organizaciones sociales con una élite política corrupta, mafiosa, gobernada por las drogas, acostumbrada a escoger no sólo la Suprema Corte y el Congreso sino también al presidente.
La corriente principal de opinión pública describe al golpe como un desafortunado regreso a los malos días de hace décadas. Pero eso es equívoco. Se trata del tercer golpe de Estado en la última década, todos ellos conformando la "historia recurrente".
El primero, en Venezuela en 2002, fue respaldado por la administración de Bush que, empero, se retractó luego de agudas críticas latinoamericanas y de la restauración del gobierno elegido a través de manifestaciones populares.
El segundo, en Haití en 2004, se concretó a manos de los torturadores tradicionales del país, Francia y Estados Unidos. El presidente electo, Jean Bertrand Aristide, fue llevado en secreto a África Central.
Lo novedoso del golpe en Honduras es que Washington no lo ha respaldado. En cambio, Estados Unidos se unió a la OEA y se opuso a la toma de poder, aunque vociferó una condena más suave que otros, y no ha actuado al respecto. Contrariamente a lo que han hecho países vecinos, Francia, España e Italia, Estados Unidos no ha retirado su embajador.
Sobrepasa la imaginación que Washington no tuviera conocimiento anticipado de lo que se fraguaba en Honduras, país altamente dependiente de la asistencia estadounidense y cuyo ejército es armado, entrenado y asesorado por Estados Unidos.
Las relaciones militares han sido estrechas desde la década de los '80, cuando Honduras fue base de la guerra terrorista del presidente Reagan contra Nicaragua. Que la "historia recurrente" se repita una vez más depende en gran medida de las reacciones dentro de Estados Unidos.
Fuente: La voz
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