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jueves, 3 de diciembre de 2009

¡Chelato al Mundial!




Diseño de Fabricio Estrada.

Mientras los pocos diputados dignos argumentaban su voto en contra de la moción que sentenciaba a Manuel Zelaya Rosales a la no restitución, los demás diputados, emperifollados, maniáticos, simples asnos y asnas, elucubradores, montaraces, viles, simplones, burdos y burdas, copias humanas, etc) agarraban su celular para jugar, hacían coro de la rechifla, se reían con dientes purulentos, en fin, se negaban -como lo vienen haciendo- a escuchar el acto civilizado del razonamiento.

No es ninguna sorpresa, pero lo visto ayer en TV es toda una lección del cómo construir el asco. La no restitución triunfó de antemano y ya todos sabíamos lo que pasaría ayer en esa sesión, sin embargo, no me deja de sorprender la inagotable revelación de la mentalidad primitiva y sus poses mediáticas.

Wenceslao Lara, el pobre primate que han erigido como vocero de la brutalidad verbal, llegó a decir que "el mundo debe tomar aprendizaje de la democracia, porque incluso en medio de tan grave crisis la selección nacional de fútbol clasificó al mundial" (...)

Momentos antes había hablado José de la Paz Herrera (Chelato Uclés), técnico mundialista de la selección de fútbol que participó en España 82. Diputado de bajísimo perfil y figura exótica del Congreso, Chelato había sido electo como un premio popular, casi un capricho que le daba "sazón" a las aburridas deliberaciones. Pues bien, ayer se esperaba que volviera a recordar el juego aquel contra Yugoslavia cuando salimos eliminados por un penal inexistente...y ¡voilá! ¡si que habló de un penal inexistente! Pero el penal del que hablaba era del que le metió el mismo Congreso Nacional al pueblo hondureño a través del golpe de Estado, que a estas alturas ya lleva tres versiones: la del 28 de junio, la de las elecciones del 29 de noviembre y la de ayer 2 de diciembre.

Chelato les dio una cátedra de humildad y verdad popular a ese nido de cacatúas y, definitivamente, demostró para qué estaba en ese lugar y el cómo actúan los caminos inescrutables del vox Dei : "¿Eres tú el Hijo de Dios? -ilustró Chelato-Pilatos basándose en la Biblia- Y Cristo le contestó: Tú lo dices" y entonces -preguntó Chelato- ¿cuál es la verdad y quiénes son los hijos de Dios? ¡Pues el pueblo! ¡el pueblo que ha marchado más de 150 días y que ha sufrido la brutalidad militar! ¡Esa es la verdad! ¡Yo voto en contra!

Caramba, Chelato no se lavó las manos al igual que hicieron 14 valientes diputados y diputadas. Chelato encarnó al que en los billares llora por la pérdida de un partido, al que cargando 90 libras de carne se apresura para alcanzar al menos el segundo tiempo en los laberintos del mercado, a la novia que se sube a la moto junto a su novio y regresa a casa con una bandera de lágrimas por la derrota o por la emoción incontrolable... Chelato se hizo hombre y mujer, nació en un pesebre de algún mesón Tegucigalpense, vivió, jugó, conoció Sevilla, le empató a España y se guardó la verdad revelada en los campos de entrenamiento para expresarla con claridad el día que le tocara... y sí, ayer fue ese día que tanto esperaba... o esperábamos de él, nuestro santo futbolero, nuestra potra eterna, nuestra esférica fe multiplicada en las redes de la impotencia!

¡Chelato clasificó anoche al mundial de la dignidad!!

Fabricio Estrada (Tomado de La bitácora del párvulo)

domingo, 29 de noviembre de 2009

La bola del bolero


Hoy se desarrollará en H esa inmensa puesta en escena denominada "elecciones", cuya convocatoria, con el concurso no solicitado de gente muerta, de menores de edad, de militares y de exiliados, llegará posiblemente a unos 6 millones de "electores" (nuestra población es de 7 millones y poco más). Cualquiera de los dos que resulte ganador (aunque lo más seguro es que sea el del Partido Liberal, a pesar de las encuestas), antes que representar el fin de la crisis política y el inicio de una nueva era para los hondureños, lo que hará será seguir marcando el paso que nos lleva, ahora más rápidamente que nunca, al fondo del abismo. Sólo los ilusos o los descarados no se han dado cuenta. El texto que posteo a continuación, recogido de Babelia, no tiene relación directa con esta farsa nacional, pero su autor, Horacio Castellanos Moya, es de los que opina que a nuestro país habría que dejarlo hundirse por completo y después tratar de reinventarlo en el centro de África.
Sucedió hace cinco años. Estaba de visita en la Ciudad de México, cuando por uno de aquellos tics que quedan de las viejas rutinas, pasé a lustrar mis zapatos con el mismo "bolero" (así se les llama en México a los lustrabotas) que me había lustrado durante muchos años, a inmediaciones de la estación de metro San Pedro de los Pinos. Era una mañana soleada de primavera y el caos paralizaba la ciudad con media docena de marchas de protesta. Me quejé de ello. El bolero comentó la crisis económica y el aquelarre político, y luego me dio una explicación que nunca olvidaré: "Ahí viene la bola", dijo mientras con el encendedor le sacaba un fogonazo al cuero embetunado de mis zapatos. "En este país la bola viene cada cien años: en 1810 por la independencia, en 1910 por la revolución y ahora ahí viene de nuevo para el 2010". Y sentenció: "Nadie la puede detener. Está escrito en el cielo". La "bola" en México es sinónimo de tumulto, reunión bulliciosa de gente en desorden, revolución; cuando las tropas de Villa u otro caudillo revolucionario se acercaban a un pueblo, la gente anunciaba aterrorizada: "Ahí viene la bola".

Cuando escuché la explicación del bolero me pareció insólito que desde entonces estuviera en el imaginario popular la inminencia de una inevitable conflagración social y política, determinada por una idea cíclica de la historia, y que semejante predicción viniera de un bolero, cuyo gremio, férreamente organizado, funciona como una importante antena de escucha del servicio de inteligencia mexicano. Si no lo hubiera conocido de años atrás, hubiera pensado que se trataba de una provocación para "sacarme la sopa" (información) dada mi condición de extranjero. Pero fue él quien habló, no yo, y puedo jurar que dijo "está escrito en el cielo", y que no es una adaptación mía de aquella frase de Jacques el fatalista.

Ciertamente dos meses después de que la dictadura de Porfirio Díaz celebrara con fasto y pompa el primer centenario de la Independencia en septiembre de 1910, un movimiento revolucionario explotó en las narices de una élite que no daba crédito a lo que sucedía, pero ahora estamos en pleno siglo XXI, México vive una democracia y nada igual puede suceder, me dije entonces con certeza, aún sorprendido por esa visión "mítica" de la historia que pervive en sectores populares de Latinoamérica.

Cinco años después, y en la antesala de las celebraciones del bicentenario de la independencia, ya no tengo la misma certeza. Y me pregunto consternado si el bolero de San Pedro de los Pinos no habrá tenido razón y tales festejos no serán sino el detonante de un nuevo ciclo de violencia infernal (como la que ya se padece en México), de gorilismo solapado (como el que impera en Honduras, Venezuela, Nicaragua) y de guerras entre vecinos suramericanos (que los amagos entre Caracas y Bogotá, y Lima y Santiago son moneda corriente). Y también me pregunto si en verdad hay algo que celebrar -aparte de las realizaciones en la cultura y el arte-, porque en lo político padecemos una resaca de doscientos años de frustraciones, con gobernantes que han blandido el espejismo del bienestar y el desarrollo como los conquistadores españoles lo hacían con la bisutería.

Y me digo que quizá lo único a celebrar sería lo inevitable, el sentido de pertenencia, aunque aquello a lo que se pertenezca sea una mugre, en especial para los millones de desesperados ante la miseria del presente y el futuro que se les ofrece, quienes sólo piensan en largarse al llamado Primer Mundo y que el último en irse eche la tranca.

martes, 20 de octubre de 2009

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Suposiciones

Por Giovanni Rodríguez
Es increíble que Honduras esté sumida en esta crisis política por culpa de una simple suposición. Los golpistas suponían que de no haber actuado como lo hicieron, Mel Zelaya habría implantado en el país un régimen dictatorial basado en las ideologías de izquierda y apoyado por el ogro político de Chávez. Esto, si suponemos (también nosotros tenemos derecho a suponer, supongo) que lo único que a los golpistas les preocupaba era que Zelaya se perpetuara en el poder, pero ya dados a suponer, supongamos que temían además que Zelaya continuara agarrándoles los huevos con las reformas sociales que había empezado a implementar y que les afectaban directamente pues éstas tenían que ver con beneficios a las clases más desposeídas y ellos, los golpistas, claro, son la otra cara de la moneda, en donde cualquiera con dos dedos de frente puede identificar la explotación obrera, las prebendas desde el Gobierno, las licitaciones prefabricadas, la impunidad empresarial, la exoneración de impuestos, etcétera.
Sólo en un país como Honduras podía ocurrir semejante imbecilidad. Y mientras tanto, siguen ocurriendo cosas que confirman que lo que Micheletti y su pandilla temían era simplemente que Zelaya continuara coartándoles su libertad para hacer y deshacer, para abusar y reabusar, para manejar la economía a su antojo con las facilidades de siempre. Siguen ocurriendo cosas que confirman que ellos mismos, los golpistas, se están convirtiendo en tiempo record en aquello que tanto suponían sería exclusividad gubernamental de Zelaya: abuso de poder, supresión de las garantías individuales de los ciudadanos, en resumen: un régimen dictatorial y por si fuera poco, con visos de chavismo.
Sigamos nosotros también suponiendo y supongamos que esta crisis política nunca acabará, que se mantendrán vigentes hasta el fin de los días las esperanzas en el Plan Arias, que el diálogo entre golpistas y depuestos se iniciará cualquiera de estos días, que Micheletti seguirá al frente de la gran farsa hasta el día que haya que entregarle el poder al presidente que resulte de las elecciones que supuestamente se celebrarán en noviembre (será también golpista). Supongamos que la resistencia se mantendrá con la misma fuerza que hasta ahora y que el gobierno golpista seguirá suprimiendo a los ciudadanos, en otra clara anulación de la Constitución de la República, sus garantías individuales, una de ellas: la de negar la libertad de expresión y cerrar los medios de comunicación que se le opongan, calcada de Chávez, a quien tanto critican y relacionan con Mel Zelaya.
Supongamos que la OEA, la ONU, la Corte Internacional de Justicia, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y por separado cada país más o menos civilizado del mundo siguen pronunciándose en contra del Golpe de Estado y a favor de la restitución de Mel Zelaya. Supongamos que seguirán desapareciendo unos y apareciendo muertos otros, que cada día Honduras le irá haciendo honor a su nombre y quedará reducida a una cloaca que desde hace mucho tiempo viene mereciendo ser pero que ahora un oportuno brote de dignidad permite reconocer como terreno propicio para un poco de esperanza. Supongamos que todas esas cosas seguirán sucediendo de aquí a, por ejemplo, cinco o diez años, y hagámonos la pregunta: ¿en qué quedará Honduras?
Es fácil y hasta divertido suponer. La imaginación da para mucho. Dio para mucho por lo menos para los golpistas. Pero ahora no se trata de suposiciones. La evidencia es abrumadora. El Golpe de Estado nos está hundiendo todavía más. ¿Qué espera el mundo, ese mundo que en su mayoría se ha mostrado en contra del Golpe de Estado, de la represión y del inicio de esta dictadura, para mover algo más que su diplomática lengua?

El general Pilatos

Pablo Ordaz, el periodista enviado por diario El País para cubrir los acontecimientos políticos en H, publica hoy una nota brevísima que bien podríamos considerar como otra pieza para nuestro I Premio de Relato Corto mimalapalabra 2009. Lo dejamos aquí al menos para seguir amenizando el premio:
El general Romeo Vásquez era el jefe de las Fuerzas Armadas de Honduras el día que un comando militar secuestró al presidente Manuel Zelaya y lo sacó del país en pijama. Y lo sigue siendo ahora, tres meses después, con Roberto Micheletti en el mejor sillón de la Casa Presidencial. Pero el general Vásquez sigue sin reconocer su participación en los hechos. Con una sonrisa en la boca, recita una frase que a él le suena rotunda: "Hay quien dice que fue un golpe militar. Si de verdad lo hubiese sido, yo sería ahora mismo el jefe del Estado". Sin embargo, la sonrisa se borra de su rostro cuando se le pregunta por el secreto mejor guardado de Honduras:
-Periodista: General, ¿quién dio la orden de sacar a Zelaya del país?
-Romeo Vásquez: Bueno, esas situaciones se manejan a nivel de lo que son otros juzgados competentes....
-Periodista: Pero alguien les daría la orden....
-Romeo Vásquez: Bueno, vayan a preguntar a los juzgados, ahí están siendo manejadas las situaciones...
-Periodista: Pero ustedes tenían el control en ese momento. ¿Quién tomó la decisión? ¿Quién lo sacó?
-Romeo Vásquez: Bueno, son los juzgados los que...
-Periodista: Pero hay políticos que dicen que ustedes se extralimitaron en esa decisión...
-Romeo Vásquez: Nosotros no podemos hacer declaraciones porque hay una investigación en proceso y por tanto tenemos que respetar... Eso es lo que nosotros debemos hacer, respetarnos.
Y el general Romeo Vásquez, fuertemente escoltado, se escabulle del acoso de los periodistas, se sube a su camioneta blindada y se va.

domingo, 27 de septiembre de 2009

ABC y El País, dos maneras de apoyar el golpe en Honduras

Javier Adler

Rebelión

Habitualmente se etiqueta al diario ABC de conservador y a El País de progresista. En la forma esto supone unas diferencias sensibles, pero el fondo, sobre todo en política internacional, es esencialmente el mismo. El caso de Honduras ilustra a la perfección esta coincidencia de intereses.

Antes de comparar los últimos editoriales que ambos periódicos han publicado sobre el tema (23/09/09), conviene dejar claro un principio sobre lo que significa apoyar un golpe de estado. Esto no es únicamente la declaración explícita de tal apoyo, cosa muy rara en nuestros “democráticos” medios de comunicación, sino fundamentalmente la renuncia a revertir el golpe por algún medio factible. De este modo, cualquier pseudoiniciativa para devolver el poder al gobierno legítimo que pase por una “hoja de ruta” imposible supone, a todos los efectos, el apoyo al gobierno golpista. En este punto es donde encontraremos las mayores diferencias, insisto en que sólo de estilo, entre ABC y El País.

Sobre la llamada “solución dialogada” en Honduras lo primero que debe decirse es que es absurda, y por tanto no puede ser solución. En efecto, si las diferencias entre las dos partes podían resolverse con un diálogo libre y sin coacciones, no se habría recurrido a una medida de fuerza como el golpe de estado. Y si el diálogo sólo funciona tras amenazas y presiones entonces no es una solución dialogada sino una capitulación. El problema es que las presiones de los países más poderosos, en especial Estados Unidos, han sido tan calculadamente tibias que el gobierno golpista se ha sentido suficientemente fuerte como para aguantar hasta la farsa electoral de noviembre.

En el editorial del ABC estos hechos se interpretan diciendo que “cualquier solución dialogada al conflicto interno es una quimera”, así que “la cita electoral convocada el 29 de noviembre” es la “única salida airosa y pragmática”.

En cambio, El País declara que “ha llegado el momento de volver a una versión revisada del plan del presidente de Costa Rica”, que “contemplaba en julio que el jefe de Estado depuesto regresara a la presidencia con poderes reducidos”. Finalmente añade El País que “unas elecciones presidenciales adelantadas sentenciarían la situación.”

Por tanto, la única diferencia real es que El País apoya una pantomima en la que Zelaya volvería formalmente al poder pero sin poder hacer nada, esperando unas semanas hasta la “sentencia” electoral. En ambos casos se apoya el objetivo principal del golpe, que era impedir la consulta popular para cambiar la Constitución, algo que un presidente con “poderes reducidos” no podría hacer.

A partir de aquí, el apoyo descarado de ABC a los golpistas debe legitimarse más fuertemente con su propio discurso. Lo primero es no reconocer que hubo un golpe de estado, presentando a Micheletti como “acusado de impulsar un golpe de Estado”, como si fuera un tema controvertido. Lo segundo es dotar a los golpistas de legitimidad, señalando que Micheletti está “respaldado de las instituciones”. Además,

“Ninguna institución democrática del país -las mismas que Zelaya había utilizado para preparar el terreno y perpetuarse en el poder importando a Honduras los abusos cometidos en Venezuela, Bolivia o Nicaragua- se rebeló contra su expulsión y ninguna ha exigido su retorno”.

Siguiendo la habitual propaganda sobre este tema, se defiende a unas instituciones “democráticas” que expulsaron violentamente a Zelaya del país para supuestamente evitar que se convirtiera en un dictador. Es una inversión total de la realidad que sólo puede tener sentido para quien acepte acríticamente las informaciones falsas que difunden estos medios (1)

La táctica de El País es algo distinta, presentando la situación reciente en Honduras como de una plácida vuelta a la “normalidad” al calor del gobierno golpista, que ahora Zelaya ha complicado,

“La inesperada reaparición en Tegucigalpa del depuesto presidente de Honduras, tras casi tres meses de exilio, ha sacado bruscamente de su adormecimiento la crisis política del país centroamericano.”

“Crisis adormecida” es una contradicción en sus términos, pues una crisis política implica tensión; si hay adormecimiento, no hay crisis sino la aceptación resignada de los hechos consumados. Lo que realmente ocurre es que sí ha habido adormecimiento, pero sólo mediático y para los adormecidos lectores de El País, porque la resistencia hondureña no ha dejado de actuar a lo largo de los casi tres meses transcurridos desde el golpe de estado (2). Ahora, con su cinismo habitual, El País asegura que “nada hay más importante ahora en Honduras que evitar el derramamiento de sangre”, como si los golpistas fueran unos angelitos de la caridad y no hubieran matado, torturado, reprimido y detenido a mansalva. (3)

Este falso discurso pacifista, tan hipócrita y selectivo, revela además el ideario antidemocrático de esta prensa,

“Si el golpe de Estado de junio fue absolutamente condenable, igualmente lo sería intentar darle la vuelta mediante la violencia. La dividida Honduras no tiene en estos momentos otra salida mejor que una mediación cualificada, preferentemente regional.”

Resumiendo, para El País el pueblo hondureño no tiene derecho a decidir cómo encarar su situación, no está “cualificado” para hacerlo. Por supuesto que no es cuestión de promover, desde fuera de Honduras, una acción violenta para echar a los golpistas, pero sí de reconocer la legitimidad de los hondureños para combatir la dictadura como crean conveniente. Porque los medios ignoran la violencia que implica el mantenimiento de la actual dictadura e ignoran la violencia que perpetúa un sistema donde la mayoría de la población está condenada a vivir en la miseria. Y lo que se ignora no se puede condenar.

Fuente: rebelión.org

De tripas, corazón. Armando García

por Armando García

Pese a su torpeza sostenible, el régimen de facto logró lo que el pueblo organizado siempre había soñado desde aquella gesta de 1954: ¡un paro general! Al decretar ese estado de sitio demencial, los golpistas han hecho que se cumpla el grito de la canción de Mario de Mezapa: ¡huelga nacional!

Pese a la chaladura de su asonada, al fin, usurpadores, se dieron cuenta que su absurda medida de aherrojar a un pueblo a la inmovilidad, a la hambruna y a la supresión de los servicios básicos, era darse “patrióticamente” con la piedra en los dientes, un búmeran de pérdidas millonarias, sobre todo en las empresas patrocinadoras del motín.

Pero “agora” ya es tarde querida hermanita: ahí andan sus agoreros hablando en lenguas, asustados, después de haber matado el tigre…, no le ha quedado de otra al dictadorzuelo y sus corifeos, que el espanto de negociar impunidad.

De carambola, en su terquedad de mula roma, han impulsado a los catrachos a instalar –sin trampa que valga– aquel proceso que tanto odian y por el cual rompieron el hilo constitucional: ¡La Constituyente!

Esa metida de pata de los complotistas, le ha permitido a este remiso pueblo perderles el respeto. Pruebas: teniendo de telón de fondo la gaseada Embajada de Brasil, con vaquero en off: un vocero de la “preventiva”, con rostro de yo no fui, hizo un recuento de los desmadres perpetrados por la resistencia, escondiendo, solapado, que los desastres era una obrada de sus pariguales infiltrados (se veía por la tele, en vivo, que ni se inmutaban, con pasamontaña, unos y a cara pelada, otros; moteados de preventivos o de gloriosos o en camisetas de civilón destruyendo al propiedad privada. Treta que se le pasó por alto a la mediática censura de los conjurados). Se les durmió el pájaro con esos videos sin editar y que, sin duda, serán prueba fehaciente ante la Corte Penal Internacional. Porque también aparecen despóticos uniformados vejando a la ciudadanía, inclusive, maltratando a niños de pecho, a señoras embarazadas, garroteando a hombres reducidos y descerrajando la muerte a jóvenes por el “delito” de gritarles golpistas. ¡Solitos se han puesto la soga al cuello!

La desazón de los conspiradores, sin percatarse, ha contribuido, más que nadie, a la unidad granítica de este pueblo que no volverá a ser jamás el mismo.

sábado, 15 de agosto de 2009

Homo homini lupus

Fuente: blogs.clarin.com

Por Marco Antonio Madrid

Se puede engañar a algunos todo el tiempo, y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.
Abraham Lincoln.
Después de conquistar la ciudad, el califa Omar llegó a la biblioteca y pensó: si estos libros ya están contenidos en el Corán, son innecesarios. Si no están en el Corán, son heréticos. Y mandó a quemar la biblioteca de Alejandría por superflua o por hereje.
En Honduras, Roberto Micheletti afirma que el pueblo eligió al Congreso y el Congreso lo nombró a él presidente. Por consiguiente, ha sido electo por el pueblo. Es claro que tanto el razonamiento dubitativo del califa como el silogismo del golpista son errados por provenir de premisas falsas. No hay ningún numeral del artículo 205 de la Constitución que señale la elección del presidente de la República como atribución potestativa del Congreso Nacional. “El presidente y tres designados a la presidencia de la República serán elegidos conjunta y directamente por el pueblo por simple mayoría de votos”, anuncia de manera taxativa el artículo 235 de la Constitución. Micheletti sabe esto, pero prefiere porfiar compulsiva y patológicamente en la mentira.
Una mentira muy bien argumentada puede pasar por verdad y una verdad puede transformarse en mentira, ya que el hombre es la medida de todas las cosas, decían con cierto grado de inmoralidad los antiguos sofistas a los que Aristóteles acusaba de hacer dinero con una ciencia aparente, y a los que Sócrates combatió afirmando que si el hombre es la medida de todas las cosas, no es por su individualidad variable y egoísta, sino por su razón universal. No es que quiera afirmar aquí que Micheletti y sus adláteres sean Protágoras, Gorgias o Hipias de Helis. No: los sofistas por lo menos fueron útiles al desarrollo de la filosofía y los golpistas son sociópatas, mercaderes de oro y de almas, seguidores de aquella máxima del nazismo: “Repite una mentira cien veces y pasará por verdad”.
Mientras algunos banqueros oligarcas pagan a empresas gringas por cabildear –hacer lobby- a favor del golpe de Estado dentro de las esferas políticas en Washington, otros se afanan en construir y propagar mentiras, como el caso patético de Ramón Bermúdez –no escribo Villeda para no ofender la memoria de su padre-, que con pluma ociosa acaba de publicar 14 disparates a los cuales llama razones, y con los que fallidamente procura justificar lo injustificable –sólo para él y sus compadres lo del 28 no fue un golpe-. En otro artículo habla de tapas, maras y tupamaros, quedándose muy en la superficie, sobre todo en el concepto de maras, ya que estos jóvenes pandilleros y sus actos delictivos tienen su asidero principal en la injusticia, en la inequidad social provocada por las otras maras, las de cuello blanco, la de los políticos que han vivido siempre del Estado, maras a las que Bermúdez pertenece y, como es normal, defiende. Hugo Chávez nada tiene que ver con que Honduras sea el feudo particular de cinco o siete familias de mareros de cuello blanco, Hugo Chávez nada tiene que ver con el atraso, la miseria y la pobreza histórica en nuestro país. Pretender que Hugo Chávez es el responsable de la crisis actual es a todas luces un razonamiento falaz para continuar enarbolando la mentira más utilizada antes y después del golpe de Estado.
En una entrevista concedida recientemente a un periódico español, el cardenal afirma: “La Constitución dice con mucha claridad que el jefe de Estado que proponga un cambio para poder seguir en la presidencia cesa de inmediato en su cargo”. Hay millones de hondureños que quieren una nueva Constitución, hay otros que no la quieren. Ésta es una realidad que nadie puede obviar ni soslayar. Y cuál es la forma civilizada de dirimir una disputa en democracia sino la votación libre. Eso intentó hacer el Gobierno, pero los oligarcas y seudocristianos eligieron la vía incivil, la de las armas del gorilato. En noviembre, el pueblo elegiría, además de alcaldes y diputados, un nuevo presidente. Si hubiera ganado el sí, la Constituyente habría sido instalada por un nuevo mandatario. ¿Dónde está entonces el continuismo? ¿En la reelección presidencial definida y aprobada por una nueva Constitución? ¡Pero si las mismas posibilidades tendrían Callejas, Maduro, Facussé y los otros representantes de la burguesía!
Creo que en el fondo lo que existe es miedo al voto popular, ya que los ex presidentes y posibles candidatos oligarcas son repudiados por el pueblo. No quisieron correr el riesgo pues se acordaron de las derrotas de los oligarcas en Venezuela, Bolivia y Ecuador y en vez de las urnas optaron por las armas. En la misma entrevista, el cardenal califica como una turba a los hondureños que acompañaron al presidente Manuel Zelaya a la base aérea donde estaba el material electoral. A las manifestaciones de los blanquitos las llama marchas o marchantes por la paz. Note usted la diferencia entre las cargas semánticas de las palabras turba y marcha. Es el concepto que este “hombre de Dios” tiene de los pobres.
El obispo Darwin Andino declara que las muertes ocurridas en Honduras a manos de las fuerzas represivas del Estado “no son nada al compararlas con los muertos en China y Nigeria que suman más de 200 y 300 sólo en una semana”. Creo que estas declaraciones del obispo no precisan de ningún comentario, pues sus palabras traslúcidas dejan al descubierto el pensamiento piadoso de esta otra “alma del señor” y émulo del cardenal.
Rafael Pineda Ponce -auténtico continuista que se ha hecho longevo usufructuando el poder político en Honduras- afirma que “Insulza nos juzgó y nos condenó sin oírnos y sin vencernos en juicio”. Como si a Manuel Zelaya, siguiéndole el debido proceso, lo vencieron en juicio. Lo sacaron a punta de rifles y ahora el anciano pide cacao. ¡Vaya descaro! Muy inclinados son los viejos al vicio de la mentira, decía Shakespeare.
“Nadie por grande que sea su cargo puede estar por encima de la ley”, repite otro golpista con aire sentencioso y alto grado de cinismo. Como si los hondureños no supiéramos que en nuestro país ningún ciudadano puede enfrentar con las leyes a alguien con poder político y sobre todo económico.
Las fuerzas represivas del Estado se vuelven cada ves más fascistas, infiltran las marchas de la resistencia para causar desorden y poder reprimir abiertamente, usan de carnada al vicepresidente del Congreso sacándolo de paseo entre los manifestantes, luego lo ”rescatan” previa foto que ha de salir publicada otro día en la primera plana de los periódicos golpistas.
Utilizan los bajos del Congreso como prisión, lanzan gas pimienta sobre la cara de mujeres indefensas, golpean a periodistas extranjeros, maltratan a niños y ancianos, vejan, mancillan, ultrajan… Cuánta razón tenía el maestro Eliphas Levy al sostener que la afirmación absoluta del desorden y el mal es esencialmente la mentira.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Caen en el vacío dos palabras mayores. Roberto Sosa

La palabra Democracia, hoy por hoy,

ha sido despojada de su significado.

Los hipócritas, como sólo ellos saben hacerlo,

se llenan las fauces con su nombre.

Los reaccionarios,

envueltos y dilatados por la acústica de su enorme ostra,

hablan de ella.

Impenetrables

y sin emociones, alojados dentro de la cúpula

del poder absoluto,

los asesinos y los ladrones dibujan su nombre

sobre el punto más frío de la página en blanco.

Fuera de fábula, manejado a control remoto

el cerdo mayor de la piara gruñe su nombre

y ordena

a sus hombres de presa (de preferencia en la madrugada)

la cacería y el destace

de aquellos ciudadanos sensibles a la indignación.

Ese,

el más pálido de los mercaderes del Nuevo Templo y su relámpago

-dueño y señor del pánico total-

esconde el tamaño de sus actos

detrás de la palabra Democracia.

Acorralada por un club exclusivo, Miss Universo

abre su sonrisa

de delincuente fílmica y expulsa su nombre.

El poeta-astro, el de la vista gorda color verde botella,

sale del agujero de su aldea electrónica apresurado hasta el color gris

a roer un poemita, todoazul, a los pies de la santa

Democracia.

En el mismo estado de descrédito, por razones idénticas,

ha caído en el vacío otra palabra mayor: Dios.

Roberto Sosa, Secreto Militar (1985)

lunes, 10 de agosto de 2009

La hora del pueblo. Helen Umaña

por Helen Umaña

Ríos humanos marchan por los cuatro puntos cardinales de Honduras. Con sandalias o botas de hule. Las camisas no lucen blancas sino mugres, sudadas, ajenas a desodorantes de refinada marca. Cientos de «chuñas» vencen distancias y, por cinco días, caminan sin cesar. Campesinos de tradición lenca desde las altas montañas del occidente. Garífunas del litoral atlántico con la rebeldía vibrando en sus ritmos y tambores. Zambos de La Mosquitia. Pechs de Dulce Nombre. Chortís del Trifinio y de la cuna de ancestro maya. Mestizos chorotegas, olanchanos, trujillanos, pateplumas, comejamos de Olanchito. Jóvenes que por primera vez han visto el rostro amargo de la represión. Profesores, taxistas y buseros. Amas de casa. Abogados, médicos y enfermeras. Sacerdotes y pastores evangélicos. Todos caminan al lado de los pobres y humillados de la tierra.

Pies llagados tras 20 o 25 kilómetros de diario recorrido. Dolores de cabeza por insolación. Músculos acalambrados. Mujeres y hombres con el cuerpo cansado, pero dueños de un espíritu que los impulsa hacia adelante. Toman un trago de agua y ahí van. A paso que dure y no que madure. Con fe en conquistar la meta propuesta. Los jóvenes esperando a los viejos. Los viejos, queriendo alcanzar a los jóvenes. Los guía un objetivo concreto: mostrarle al mundo que la Resistencia no es de unos cuantos «gatos». Mucho menos, es gente pagada o «turba» de revoltosos. Caminan y desafían obstáculos porque los guía un sueño, una esperanza. Con apabullante claridad, demandan el restablecimiento del estado de derecho, grito que resuena por las montañas y caminos del país y cuya magnitud no podrá ser ocultada por el cerco mediático levantado por la alta burguesía.

Sólo las vivencias templan el corazón humano. De la experiencia surge la claridad de la consciencia. En cada hombre o mujer que, por cinco días, camina en peregrinación hacia Tegucigalpa o San Pedro Sula, ha nacido o se ha fortificado un sentimiento de fe en sí mismos: la satisfacción de haber respondido con dignidad al atropello perpetrado por los usurpadores de la democracia.

Poseídos de una lucidez que los intelectuales de la burguesía les niegan, saben, sin sombra de duda, cuál es su meta inmediata: trazar los pasos concretos para llegar, organización y unidad mediante, a la redacción de una nueva Constitución, única opción para la restauración global del país.

De la fuerza de voluntad que se necesita para marchar bajo el sol o la lluvia y del espíritu de sacrificio implícito en más de cien kilómetros de caminata, se puede extraer una gran lección: sea cual sea el resultado de la manipulación diplomática, el pueblo hondureño se ha fortalecido y capitalizará la experiencia en futuras batallas democráticas. Gracias a los golpistas, a la velocidad de la luz, un nuevo ciudadano ha nacido en el país: el de hombres y mujeres a quienes se les ha caído la venda de los ojos y que, por lo mismo, nunca más, los políticos de oficio podrán manipular.

San Pedro Sula, 8 de agosto de 2009

enlace: http://obsesivababel.blogspot.com

sábado, 8 de agosto de 2009

Golpe al Golpe

Helen Umaña

«Nosotros estamos hechos de la misma materia de los sueños»

(Shakespeare)

El 2 de agosto, el parque central de San Pedro Sula vibró de arte y poesía. La bien timbrada voz del cantante popular recreando canciones coreadas por el público. El cuentista oral, hábil en la construcción de hiperbólicas perras, satirizando a políticos mentirosos. El poeta de versos sencillos apuntando a blancos certeros. La escritora con agudos dardos verbales explicando sus razones de inconformidad. El trazo cuestionador del caricaturista desenmascarando a funcionarios traidores al pueblo. El pintor, pincel en ristre, dibujando el rostro dolido de la patria. El tambor garífuna cantando su rebeldía. El mural con el registro fotográfico del maestro masacrado. Teatristas… Músicos… Todos, palpitando al unísono con el sentir de la mayoría de la población.

Agrupados bajo la divisa «Golpe al golpe», en honor a Roger Bados, los escritores y artistas de la zona norte realizamos un acto cultural en el cual, con esas armas intangibles pero poderosas que son los poemas, las canciones, los murales, las caricaturas y las danzas, expresamos un conjunto de sentimientos frente a la crisis social y política a que nos ha orillado la dictadura militar-empresarial. Considerando que la fractura del orden constitucional del 28 de junio constituye una bofetada a la soberana voluntad popular manifestada en las urnas y la cual le dio a Mel Zelaya un legítimo mandato como gobernante de Honduras, he aquí las razones de mi participación en «Golpe al golpe».

Solidaridad con los hondureños caídos durante la actual lucha cívica. Nos duele cada gota de sangre derramada. Vidas útiles y hermosas segadas por la furia represiva. No podemos callar o celebrar su muerte como lo han hecho otros que se proclaman cristianos. Inclusive, su bárbara inmolación ratifica nuestro compromiso con esta Honduras «magnífica y terrible».

Respeto absoluto a la dignidad del ser humano. No transigimos con el atropello o la conculcación de cualquiera de sus derechos. Sobre todo, abogamos por el respeto a la vida. Su corte brutal y violento, en un terrífico cómputo que, en este momento, amenaza con subir sus cifras al extenderse a cualquier miembro de la resistencia, nos provoca sufrimiento, repudio e indignación.

Rechazo a la cultura de la muerte. Esto implica amor a la vida que gozamos en la riqueza de sus múltiples dones (libertad, amistades, bellezas naturales, libros, música, cine….). Por lo mismo, abjuramos de todo aquello que atente contra la vida. Tanto en nosotros como en los demás y la cual también se manifiesta en la falta de pan, vivienda o salud…

Vocación pacifista. Los artistas no somos guerreristas. En Honduras y en cualquier parte del mundo aborrecemos el tableteo de las ametralladoras. Condenamos el aniquilamiento de seres humanos aduciendo falaces argumentos (paz social, democracia, terrorismo…) mediante los cuales se enmascaran los intereses económicos de una minoría insaciable y sedienta de riqueza. Guerra a la guerra podría ser la divisa de nuestro accionar cotidiano.

Amor a la libertad. Por esencia, el artista es un ser libertario. Ni en la vida ni en el arte aceptamos disposiciones arbitrarias. Rechazamos las cadenas al pensamiento y a nuestras palabras, canciones o pinceles. Por esta razón es rotundo nuestro No a la prepotencia e imposición implícitas en el golpe de Estado.

Culto a la belleza. Especialmente, la que ha sido creada por el indomable espíritu del ser humano. Pero deseamos que la misma no sólo sea patrimonio de unos pocos. Anhelamos que los sectores hasta hoy marginados puedan disfrutar de la exquisitez de un libro de versos, de un buen concierto o de una buena pintura. Pero los bienes culturales (y materiales) no nos caerán del cielo. Tienen que ser conquistados mediante un reordenamiento global del sistema social en el cual vivimos.

Es lo menos que podemos ofrecerle a la angustiada tierra en donde nacimos y cuando ya la sangre inocente ha empezado a empapar los caminos de esta hermosa «patria de la espera».

San Pedro Sula, 4 de agosto de 2009

jueves, 6 de agosto de 2009

Los días malos

Por Giovanni Rodríguez

Tengo curiosidad por saber lo que ocurrirá en las próximas elecciones generales de H. Los candidatos de los dos partidos políticos mayoritarios llegan a la contienda frotándose las manos, sabiendo (o creyendo) que sus zambullidas en este río revuelto generarán ganancia.
Esta expectativa está bien fundamentada en el caso del candidato “conservador” pues su condición de líder del partido de la oposición en el actual gobierno (¿dije “actual gobierno”? ¿A cuál gobierno me refiero? Vaya usted a saber) mantiene intactas sus aspiraciones, pero no lo está en el caso del candidato “liberal”, militante del mismo partido del derrocado Mel Zelaya y del golpista Micheletti, lo cual constituye, desde cualquier punto de vista, una enorme desventaja.
Supongo que habrán notado el uso de las comillas en las palabras “conservador” y “liberal” del párrafo anterior. Se debe a que en el fondo en H conservadores y liberales son el mismo contenido excrementicio aunque el envase se pinte de azul o de rojo. Y esto es algo que han demostrado de sobra los acontecimientos del último mes en H, que han llegado insólitamente a unir a los representantes de dos partidos políticos radicalmente opuestos, a dos ideologías contrarias, en nombre de lo que los falsos voceros de la patria se han empeñado en llamar desvergonzadamente con el eufemismo de “sucesión constitucional” pero que ya fuera de pajas se llama “golpe de Estado”.
Digo que tengo curiosidad por lo que nos traigan esas elecciones pero en realidad lo que tengo es ganas de comprobar de qué tamaño es la conciencia del pueblo, ganas de alegrarme de que por fin se haya producido la justa respuesta que necesita nuestra historia nacional o quizá tan sólo ganas de confirmar lo que siempre he pensado: que nuestro país es conformista, estúpidamente aguantador y que merece de sobra a la gente que lo gobierna.
De lo que no tengo ganas es de seguir viendo pasar estos tristes días hondureños y sobre todo verlos pasar a través de esta distancia por ahora insalvable de un océano. Porque los días malos son irremediable e insoportablemente largos y mientras uno se autoinyecta pequeñas dosis de esperanza otros se encargan de rociarnos con agua fría, o con balas.
Mientras tanto, en H ocurre mucho más del doble de lo que se suponía iba a ocurrir si Mel Zelaya continuaba en el poder. Ocurre, por ejemplo, que hay gente que muere por el delito de no estar de acuerdo con el que en este momento siente que tiene a Dios agarrado de los huevos. Ocurre también que ya nadie quiere salir a la calle porque en cualquier momento puede aparecer por una esquina un policía o un militar con ganas de encontrarle cara de “sospechoso” y hacérselo ver a garrotazos o porque el supuesto presidente de la reputapública (el mismo agarrahuevos que mencioné antes) acaba de anunciar en cadena nacional la entrada en vigencia de un nuevo toque de queda. Ocurre que es difícil no mirar al otro con ojos de respeto o de desprecio, las únicas dos vías posibles, porque parecemos no estar para medias tintas.
Tengo ganas de que llegue noviembre, o el mes que sea en que vayan a celebrarse las elecciones en H. Tengo ganas, pero ganas urgentes, de que H renazca o se hunda definitivamente. Lo que no quiero es que esta mierda se alargue, porque de seguir así nos hundiremos todos paulatinamente, así nomás, sin saberlo, creyendo que la esperanza es para toda la vida.

domingo, 2 de agosto de 2009

Vencer las utopías

El jardín, de El Bosco.

Es la segunda vez que leo de Marco Antonio Madrid un texto en prosa tan inteligente y tan bueno como sus poemas, bastante conocidos ya entre los lectores de buen paladar en H. No es extraño que Madrid, esencialmente poeta, se despache estos articulazos pues a la par de su condición de lector siempre ha estado su condición de hombre informado y analista del acontecer político del país, como bien pueden confirmarlo sus amigos cercanos, que lo ven dos veces por día tomarse su cafecito ya sea en el Expresso Americano o en la cafetería del Hotel Sula mientras lee los diarios. Sin abandonar sus fuentes griegas, Madrid analiza la situación política actual de H desde la enumeración de los verdaderos motivos del golpe y repasa los tres principales "modos de vida" del hondureño antigolpista durante el último mes: el de homo sapiens, el de homo negans y el de homo esperans. Les dejo el artículo, tomado de arlequin, mientras pienso, con algo de esperanza, que nuestro próximo "modo de vida" debería ser el de homo ludens.

"Es preferible soportar una injusticia que cometerla". -Sócrates-
Los griegos conceptuaron al hombre como un homo sapiens, es decir, un ser pensante. Ese pensamiento jamás fue concebido como una actividad superflua, sino más bien como una reflexión profunda capaz de crear y dinamizar la sociedad. De todo esto surge la noción de ley como razón, que unida al derecho (natural) es la perfecta adecuación de la norma a su fin, que es garantizar la posibilidad de la vida asociada, la posibilidad de la civilidad, de la civilización. Después del golpe de Estado del 28 de julio perpetrado con alevosía y ventaja con los consecuentes y posteriores ultrajes, vejaciones y atropellos a la dignidad humana, Honduras ha sido exhibido ante los ojos del mundo por una mara de oligarcas de cuello blanco como un país con una democracia de pantomima donde las leyes no pasan de ser tan sólo papel mojado.
Qué suerte puede esperarle ahora en este país a un simple transeúnte de la vida, a un hondureño de a pie, si el presidente de la república fue sacado a tiros de su casa no por violar la ley, como afirman los fariseos, los leguleyos y los lacayos, sino por oponerse al negocio de las térmicas, a la venta de armas –en violación de la constitución- por sociedades civiles a las fuerzas armadas. Por oponerse y cortar las compras sin licitación que hacían a las droguerías de los golpistas los gobiernos anteriores para abastecer los hospitales públicos. Por dar a las trabajadoras domésticas seguro social y un salario mínimo digno a los obreros. Por impedir la venta de indulgencias al cardenal, que recibía –desde el gobierno de Carlos Flores Facuse- vía decreto y libre de polvo y paja -sin pagar impuestos- el estipendio de 100,000 lempiras mensuales. Por arruinarles la cosecha –hacer dinero- a los pastores evangélicos quitando el suministro de “semilla” -léase dinero- que les daban los gobiernos anteriores para tenerlos a su lado. Por comprar, en una sociedad de libre mercado donde privan las leyes de la oferta y la demanda, el petróleo más barato a Petrocaribe, haciendo a un lado al pulpo de las transnacionales gringas y mandar a callar a su embajador cuando atacaba al gobierno comportándose no como un diplomático, sino como un procónsul romano. Éstas y no otras han sido las causas del golpe planeado por los halcones del Pentágono y ejecutado por sus eternos títeres.
Desde antes del golpe, los gringos ya tenían dos soluciones para la crisis. La primera, que Micheletti llegara a noviembre y le entregara en elecciones “democráticas” la presidencia a cualquiera de sus dos pupilos. Posibilidad descartada debido a la abominación que ha tenido el golpe tanto nacional como internacionalmente.
La segunda, con todo y Óscar Arias incluido, depende del retorno de Manuel Zelaya a la presidencia sin constituyente y lejos de cualquier cambio significativo. Cuando Micheletti rechaza esta segunda propuesta, recibe la llamada admonitoria del Canciller del imperio exigiendo que se plegue al pacto de San José, Micheletti, un eterno enamorado del poder, hace caso omiso a las recomendaciones y prefiere a cuenta y riesgo jugar con candela –dinamita-. Los golpistas han acusado al embajador yanqui de intromisión y estos les revocan las visas como para recordarles quien manda. Desde los filósofos griegos hasta nuestros tiempos hay una variedad de conceptos acerca de la esencia del hombre. Uno de ellos es el homo negans o la capacidad, el poder que reside en la voluntad del hombre de decir no. No a la injusticia como una autoafirmación de la vida, de la decencia. En una resistencia titánica en las calles, donde están cansados los cuerpos, mas no la voluntad, el país continúa diciendo no a los golpistas.
La otra concepción es la del homo esperans porque en el universo el hombre es el único ser que puede esperar, mas esperar no es la inmovilidad, esperar es tener esperanza y luchar por un ideal. El pueblo hondureño ha demostrado que no ha pasado las aguas del Aqueronte ni ha visto la inscripción fatal. Ha demostrado con hechos que tiene esperanzas.
Creo que negarse a la injusticia y guardar la esperanza es el camino de los pueblos para vencer las utopías, aunque continúen ladrando los perros de Pavlov en los medios golpistas, siempre serviles y genuflexos al sonido de la campanilla de sus amos. Esto –como escribió el poeta Molina en su prosa “Excélsior”- aunque los réprobos y malvados se multipliquen como los peces del mar y los insectos de la tierra.

sábado, 25 de julio de 2009

Parte del agente Olivo Joya Green

Fuente: goldini.com

Alfredo Xalli nos envía esta carta escrita por un agente de la Policía Nacional cuyo nom de guerre remite precisamente al "noble amante de Julieta" de la dedicatoria. Con esta publicación iniciamos la promoción de un premio al mejor relato corto sobre los acontecimientos relacionados con el golpe de Estado del 28 de junio. En breve estaremos publicando las bases del premio, que tendrá como compensación una de las novelas de Roberto Bolaño (o quizá más), según la suma de los "chinchuntes" de la caja chica de mimalapalabra. También confirmaremos si las librerías sampedranas aceptan patrocinar esta iniciativa. De momento, los invitamos a preparar su relato corto (no más de dos cuartillas a doble espacio en letra Garamond 12 puntos) y enviárnoslo en cuanto esté listo a una dirección de correo electrónico que habilitaremos para la ocasión.

Viernes 3 de julio de 2009
Al noble amante de Julieta
Después del zafarrancho del día de ayer 2 de julio me dirigí a la primera estación para aplicarles un sustito a los cabeza calientes seguidores del sombrerudo MZ. Hay que meterles miedo para bajarles lo revoltoso. No quiero perder la ocasión para informarle que por poco los milis me confunden con uno de los del bloque popular, pues como usted me lo ordenó, me infiltré entre los manifestantes y me las ingenié para agitar a un grupo de chavalos y comenzar la fiesta con palos y piedras. Como usted estará al tanto, la misión tuvo éxito al 100 por ciento. La poli y los milis, como titularon hoy los aleros de La Prensa, “recuperaron el parque central”. Le confieso que he rejuvenecido y me siento como en los viejos tiempos cuando armamos aquellos grandes vergueos. Le juro mi Julieta, no esperaba andar más en estos trotes. Pero le agradezco esta oportunidad para prestar mi humilde servicio.
Después me dirigí a mi casa para cambiarme de ropa y descansar porque el humo que tiraron los antimotines me jodió un poco los ojos. Además -le confieso- eso de andar para arriba y para abajo con esos seguidores de MZ no es cosa fácil. Tienen duro el pellejo y están metidos en el rollo que los milis dieron golpe de Estado. Me permito expresarle una humilde sugerencia: mueva sus conectes y que bombardeen más a la población con esa onda de la sucesión presidencial. Usted y yo sabemos que este pueblo tiene complejo de perico y con unos días de feroz propaganda van a andar repitiendo “sucesión presidencial... sucesión presidencial...”.
A las 2100 salí con el agente Ricky para merodear por la colonia donde vive el Poeta Cerote. Todos estos días pasados lo he visto repartiendo boletines subversivos en las manifestaciones. No he podido hacer amistad con él porque es un caballo chúcaro. Pero como le informé hace tres días, ya conozco el nido donde vive el pajarito.
Aquí es donde quiero contarle un suceso extraño. Íbamos bajando por la primera calle del centro, después de pasarle dejando unos Belmond a los tres Halcones que tenemos apostados en el parque central. Como a unos 50 metros antes de llegar al semáforo de la primera calle y la primera avenida vimos a un individuo cruzando por la mera línea del tren. Caminaba despacio y medio encorvado. Al instante pensé que podría ser uno de los pollitos de MZ zarandeado por los antimotines, quizá habría escapado y aprovechaba la oscuridad para salir del escondite. Al estar cerca lo requerimos, pero siguió caminando. Le juro que en la espalda llevaba pegado un bulto redondo. Me baje de la móvil. Lo volvía a requerir y al mismo tiempo lo encañoné. Siguió caminando como si hablara con el culo de él. Por última vez le advertí: “Si no te parás ahora mismo te mato, cabrón”. Se me calentó la sangre porque no se detuvo y solo me acordé de sus palabras: “Sospechoso que se subordine en las horas del toque de queda se le aplica la ley del plomo”. Así que le dejé ir tres plomazos. Cuando me acerqué todavía respiraba y le pregunté el nombre: Gregorio –dijo que se llamaba y blanqueó los ojos. Entonces lo subimos al carro para irlo a tirar allá por el estadio Olímpico. Llegamos al sitio y nos dispusimos a bajar el cuerpo, pero cuando alumbramos la paila del carro lo único que había era un montón de cucarachas y una manzana. Salimos azorados hasta el pavimento y llamamos al Venado para que nos recogiera. Aunque tengo los güevos bien puestos para jalar el gatillo y matar a cualquiera, usted sabe que le tengo miedo a los espantos. Por eso le solicito autorización para usar otra móvil a partir de este día.
Siempre con el deseo de ser útil a mi Patria, le estaré comunicando mis movimientos en las próximas horas.
OJG.

Las dos caras de la moneda

En los últimos días Helen Umaña ha publicado algunos artículos en los que manifiesta valientemente su postura en este asunto golpista. Y es que ante asuntos tan serios, quien guarda silencio inspira desconfianza. Estos tiempos nos servirán, entre otras cosas, para profundizar nuestro respeto o nuestro desprecio por las personas que han participado activamente, de uno u otro lado, en este segmento importante de nuestra historia. Esta vez Helen dirige sus palabras a la puta Iglesia pero recuerda a algunos de sus representantes que, como el sacerdote Fausto Milla en Honduras, se mantiene del lado de la justicia y la dignidad.

En 1954 tenía doce años y los domingos asistía a la iglesia parroquial de Esquipulas. Durante los servicios religiosos, el sacerdote, en lugar de leer e interpretar la Biblia, leía las «Cartas Pastorales» del Arzobispo Mariano Rosell y Arellano, jerarca de la Iglesia católica guatemalteca. Era pequeña y no captaba el significado total de las epístolas. Pero recuerdo que me hicieron creer que el comunismo y las reformas sociales implementadas por los presidentes Juan José Arévalo y Jacobo Árbenz (reforma agraria, código de trabajo, seguro social….) eran cosas satánicas. Años después supe que, durante un tiempo, la radio antirrevolucionaria, que al principio transmitía desde Honduras, funcionó en las torres del majestuoso templo que —imponente— domina el paisaje.

Los estudios sociológicos, históricos y políticos señalan que la ilegítima acción contra el gobierno constitucional de Árbenz (que se recuerda con el nombre de «La primavera democrática») fue el momento durante el cual se sembró la semilla de la discordia que, en cuarenta años de guerra intestina, desangró a la república hermana. Según informes de las comisiones de investigación, las víctimas (muertes, desapariciones, huérfanos de guerra, exilios…), llegan a la escalofriante suma del millón y medio de seres humanos. Una factura que todavía pesa sobre la postura oficial de la iglesia mayoritaria en ese país.

Volviendo a mis recuerdos personales, fueron los años, el estudio y mi valoración de la realidad los que me enseñaron a comprender que la religión se había puesto al servicio de la CIA, de la todopoderosa United Fruit Company y de la oligarquía guatemalteca. Por ésta y otras razones renegué de la religión católica y de cualquier otra institución confesional.

Pero, en la década del ochenta, me indignó (y dolió) la muerte de varios sacerdotes a los que se acusaba de subversivos. Sólo de 1980-1983 el número se elevó a doce. Entre otros, Hermógenes López, actualmente aceptado como «Venerable» y cuya beatificación ya está en marcha en el Vaticano y monseñor Juan Gerardi, asesinado dos días después de publicar un escalofriante informe de cinco o seis tomos en el que se registran, con nombres, fechas y circunstancias, los casos de represión. A religiosos como los anteriores, se suma monseñor Arnulfo Romero, asesinado cuando acababa de pronunciar su famoso llamado al ejército ordenándole que detuviese la masacre contra el pueblo salvadoreño.

Ellos me reconciliaron con el cristianismo, entendido como la humanísima doctrina cuyo punto máximo se concreta en aquellas palabras de “Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia…”. Murieron, justamente, porque esa hambre y esa sed de justicia no se quedó en un cómodo recitado teórico dentro de los templos. Fue la consigna que guió su práctica diaria y nunca simplificaron el mensaje evangélico haciendo creer que la mansedumbre, la paciencia y la aceptación de la pobreza eran el pase hacia un más allá —ese anhelado cielo— en donde encontrarían la felicidad. Supieron y predicaron que la auténtica paz pasaba, necesariamente, por la conquista de una vida sin la zozobra cotidiana de carecer de lo elemental cotidiano: pan, vivienda, salud…

En la actual crisis política, la posición oficial de la Iglesia católica hondureña (su jerarca recibía, por disposición del presidente Carlos Flores Facussé, emolumentos de cien mil lempiras mensuales que salieron de la bolsa de todos los hondureños) es tan interesada y manipuladora como lo fueron las nefastas cartas de Rosell y Arellano. Pero tal como ocurrió en el cercano pasado, frente a esa postura, se alza la labor de otros sacerdotes cuyos actos responden a una aplicación honesta de las grandes encíclicas papales como la «Mater et Magistra» del recordado Juan XXIII. Uno de ellos es el padre Fausto Milla, actualmente amenazado por haber externado su profundo rechazo al golpe de Estado.

Padre Milla: no le puedo decir nada que usted no sepa. Pero sí quiero ratificarle públicamente mi cariño, respeto y solidaridad. Además me reconforta pensar que no estoy sola en el afecto. Miles y miles de compatriotas no sólo le debemos una mejor salud (nos ha enseñado a rechazar la comida chatarra y hemos vuelto a la comida natural leyendo sus sabias páginas). Estamos en deuda porque denunció que, en ambas márgenes del río Sumpul, dos ejércitos acribillaron a 400 salvadoreños que huían del terror desatado en su país. Estamos en deuda por la persecución y el exilio a que se le sometió en la década del ochenta. Pero, sobre todo, porque los años no han mellado la firmeza de sus sentimientos. Hoy como ayer usted y otros sacerdotes encarnan las imperecederas palabras del Sermón de la Montaña…

San Pedro Sula, 20 de julio de 2009

Tomado de www.tiempo.hn

viernes, 24 de julio de 2009

martes, 21 de julio de 2009

Discurso de Myrna Castro (Actual "Ministra" de Cultura, Artes y Deportes)

Honduras: país de ficción

Por Giovanni Rodríguez
Leamos lo que dice Rubén Escobar, periodista del diario Tiempo de Honduras: “Algo que está por investigarse es el hecho de que los ejemplares del periódico ‘desaparecen’ muy rápido de los kioscos. De hecho hoy recibí una llamada de un lector de Tegucigalpa que me dijo que a las 8 de la mañana ya no lo encontró, por lo que no sabemos si alguien los está comprando en grandes cantidades para que no lleguen al público. Lo mismo sucede en San Pedro Sula y en otras ciudades.”
Y leamos ahora un fragmento de la novela Ensayo sobre la lucidez del premio Nóbel de Literatura José Saramago en su página 405 de la edición de Alfaguara: “Entonces aconteció lo inevitable, llegando al décimo quiosco el comisario no encontró el periódico. Lo pidió haciendo como que iba a comprarlo, pero el quiosquero le dijo, Ha llegado tarde, hace menos de cinco minutos que se los han llevado. Se los llevaron, por qué, Están retirándolos de todas partes, Retirándolos, Es otra manera de decir que han secuestrado la edición.”
Como ven, será poco lo que yo pueda decir para comentar este extraño fenómeno de la desaparición de los ejemplares de un diario desde tempranas horas de la mañana en Honduras, será muy poco lo que desde mi indignación como hondureño pueda decir al respecto, tan sólo que en estos días en nuestro país la realidad abruma mucho más que antes y además asusta porque se parece demasiado a una obra de ficción.
Entre el cerco mediático impuesto por el gobierno golpista algunos medios de comunicación han sabido resistir; uno de ellos es diario Tiempo, y su valiente postura será recordada y correspondida durante muchos años por los hondureños que hoy defienden su derecho a vivir en un país libre y con dignidad.
Durante los primeros días del golpe de Estado el drama era para cualquier hondureño sensible la única forma de saber que existíamos. Si nunca habíamos observado nuestra realidad nacional con ese componente de dramatismo que los hondureños tenemos tan a flor de piel es porque lo de nuestro hundimiento había sido un proceso, y además, un proceso relativamente lento, repartido en pequeñas dosis de ignominia, en calculados golpes bajos a nuestra dignidad. Pero ahora, a partir del 28 de junio, es distinto. Ahora en estas Honduras llegamos a tocar el fondo sin que nadie nos avisara nada, ahora la realidad es percibida por nuestros cinco sentidos y lo abarca todo, y por si fuera poco, se parece demasiado a una obra de ficción.
Es fácil encontrar en la literatura situaciones como las que plantea Saramago en sus novelas, pero hasta ahora creíamos que era muy difícil encontrarlas en la realidad. Honduras se ha convertido en un inmenso escenario en donde convergen las miradas atónitas del mundo entero mientras unos u otros personajes se disputan el futuro de la patria.
Nadie sabe cómo acabará esta obra espontánea de nuestra historia nacional, esta otra novela con personajes autoritarios, represiones, sangre y muerte. Será difícil observar, después de los muertos, los desaparecidos y el atraso de muchos años que estos acontecimientos representarán, un balance positivo, pero al menos habrá servido, al igual que las ficciones, para descubrirle la cara a la mentira y extraer de todo eso algunas cuantas verdades que nadie, por muy obtuso que sea, podrá negar jamás.

sábado, 18 de julio de 2009

Una temporada de parodias

Noam Chomsky

Noam Chomsky, es un lingüista, filósofo y analista político estadunidense. El intelectual vivo más citado y figura emblemática de la resistencia antiimperialista mundial, es profesor emérito de lingüística en el Instituto de Tecnología de Massachusetts en Cambridge y autor del libro Imperial Ambitions: Conversations on the Post-9/11 World.

En el siguiente artículo se toma la molestia de opinar sobre nuestro país hondureño, demos gracias a Dios o a Godot que haya dedicado unas líneas a la crisis nacional acontecida por el Golpe de Estado del 28 de junio de 2009.

Noam Chomsky | © Rebelion

Algunos de los recientes episodios que conmovieron el mundo a través de las noticias –las elecciones en Líbano e Irán, el golpe de Estado en Honduras– han generado reacciones sobre las que vale la pena detenerse. Incluso, la falta de reacción frente a otros casos, como el secuestro de una embarcación por parte de Israel, también tiene mucho que decir.

Las elecciones en Líbano e Irán y el golpe de Estado en Honduras son importantes no sólo inherentemente sino también por las reacciones internacionales que han suscitado. La ausencia de reacción ante un acto de piratería israelí en el Mediterráneo es un pie de página...

El Líbano. Las elecciones del 7 de junio en el Líbano fueron recibidas con euforia por la corriente principal de opinión pública.

"Me encantan las elecciones libres y justas", escribió el 10 de junio el columnista del New York Times Thomas Friedman–. "En Líbano, fue algo genuino, y los resultados fueron fascinantes: el presidente Barack Obama derrotó al presidente iraní Mahmud Ahmadinejad”, apuntó.

Crucialmente, "una sólida mayoría de todos los libaneses –musulmanes, cristianos y drusos– votó por la coalición del 14 de Marzo encabezada por Saad Hariri", candidato respaldado por Estados Unidos e hijo del asesinado ex primer ministro Rafik Hariri.

Debemos dar crédito a quien se lo merece por este triunfo de elecciones libres (y de Washington): "Si George Bush no se hubiera enfrentado a los sirios en 2005 –forzándolos a salir del Líbano después del asesinato de Hariri– estas elecciones libres no hubieran sucedido", escribió Friedman. "Bush creó el espacio (durante su discurso en El Cairo), Obama ayudó a avivar la esperanza", precisó.

Dos días después, los puntos de vista de Friedman tuvieron eco en una columna de opinión del Times escrita por Elliot Abrams, reconocido integrante del Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos que anteriormente fue funcionario de alto rango en las administraciones de los presidentes Ronald Reagan y George Bush hijo: "La votación en el Líbano pasó cualquier prueba realista (...). Los libaneses tuvieron la oportunidad de votar contra Hizbollah y la aprovecharon”.

Cualquier "prueba realista", no obstante, podría incluir la votación real. La coalición 8 de Marzo, basada en Hizbollah, ganó aproximadamente con la misma proporción que Obama contra McCain en noviembre, con cerca del 54 por ciento del voto popular, según cifras del Ministerio del Interior libanés.

Por consiguiente, según el argumento Friedman-Abrams, deberíamos estar lamentando la victoria de Ahmadinejad sobre Obama.

Al igual que otros, Friedman y Abrams se están refiriendo a los representantes del Parlamento. Estas cifras son tergiversadas por el sistema de votación confesional de Líbano, que reduce drásticamente el número de asientos otorgados a la más grande de las sectas, los chiítas, que respaldan abrumadoramente a Hizbollah y a su aliado Amal.

Sin embargo, como lo han señalado algunos analistas de los más serios, las reglas fundamentales "confesionales" de Líbano afectan negativamente "las elecciones libres y justas" en formas aún más importantes. El analista político Assaf Kfoury observa que las reglas fundamentales no dejan espacio para los partidos no sectarios y erigen una barrera que evita la introducción de políticas socioeconómicas y otros temas reales en el sistema electoral.

Para Kfoury, esas reglas abren la puerta a "interferencia externa masiva", menor participación de votantes y "manipulación y compra de votos", todo ello peculiaridades de las elecciones de junio, aún más que antes.

Por tanto, en Beirut, la capital que alberga a casi la mitad de la población del Líbano, menos de una cuarta parte de los votantes elegibles pudo votar sin regresar a sus normalmente remotos distritos de origen. El efecto es que los trabajadores migrantes y las clases más pobres efectivamente son privados de sus derechos civiles en "una forma extremadamente injusta, al estilo libanés", favoreciendo las clases privilegiadas y pro occidentales.

Irán. Al igual que el Líbano, el propio sistema electoral de Irán viola derechos básicos. Los candidatos deben ser aprobados por clérigos gobernantes, facultados para prohibir políticas con las que discrepan, y de hecho lo hacen.

Los resultados electorales del Ministerio del Interior de Irán carecieron de credibilidad tanto por la forma en que fueron publicados como por el mismo resultado, disparando una enorme protesta popular brutalmente reprimida por las fuerzas armadas de los clérigos gobernantes. Tal vez Ahmadinejad pudo haber ganado la mayoría si los votos hubieran sido contabilizados justamente, pero los gobernantes aparentemente no estaban dispuestos a arriesgarse.

Desde las calles de Teherán, la corresponsal Reese Erlich escribió: "Es un genuino movimiento de masas iraní integrado por estudiantes, trabajadores, mujeres y gente de clase media" y, posiblemente, la mayoría de la población rural.

Eric Hooglund, catedrático y experto en Irán rural, describe un respaldo "abrumador" para el candidato opositor Mir Husein Musavi entre la gente de las regiones que ha estudiado, y un "ultraje moral palpable por lo que llegó a creerse como el robo de su elección".

Es altamente improbable que las protestas dañen al régimen clerical-militar a corto plazo pero, como observa Erlich, "está sembrando las semillas para luchas futuras".

Israel-Palestina. No deberíamos olvidar unas elecciones auténticamente "libres y justas" realizadas recientemente en Oriente Medio –en Palestina, en enero de 2006, ante las que Estados Unidos y sus aliados respondieron castigando a la población que votó "equivocadamente"–.

Israel impuso sitio a Gaza y, el invierno pasado, atacó sin misericordia.

Apoyándose en la impunidad que recibe como cliente de Estados Unidos, Israel ha reforzado una vez más su bloqueo secuestrando a Espíritu de Humanidad, embarcación del movimiento Gaza Libre, en aguas internacionales, y forzándolo a atracar en el puerto israelí de Ashdod.

La embarcación había salido de Chipre, donde se inspeccionó el cargamento: medicinas, materiales de reconstrucció n y juguetes. Entre los defensores de derechos humanos a bordo se encontraba la ganadora del Premio Nobel Mairead Maguire y la ex congresista norteamericana Cynthia McKinney.

El crimen a duras penas evocó un bostezo –con cierta justicia, se podría argumentar, dado que durante décadas Israel ha estado secuestrando botes que viajan entre Chipre y Líbano-. Entonces, ¿para qué molestarse en reportar este último ultraje de un Estado bribón y su jefe?

Honduras. Centroamérica también escenifica un crimen relacionado con elecciones. Un golpe militar en Honduras ha depuesto al presidente Manuel Zelaya y lo ha expulsado del país.

El golpe repite lo que el analista en asuntos latinoamericanos Mark Weisbrot llama "una historia recurrente en Latinoamérica" , enfrentando a "un presidente reformista respaldado por sindicatos laborales y organizaciones sociales con una élite política corrupta, mafiosa, gobernada por las drogas, acostumbrada a escoger no sólo la Suprema Corte y el Congreso sino también al presidente.

La corriente principal de opinión pública describe al golpe como un desafortunado regreso a los malos días de hace décadas. Pero eso es equívoco. Se trata del tercer golpe de Estado en la última década, todos ellos conformando la "historia recurrente".

El primero, en Venezuela en 2002, fue respaldado por la administración de Bush que, empero, se retractó luego de agudas críticas latinoamericanas y de la restauración del gobierno elegido a través de manifestaciones populares.

El segundo, en Haití en 2004, se concretó a manos de los torturadores tradicionales del país, Francia y Estados Unidos. El presidente electo, Jean Bertrand Aristide, fue llevado en secreto a África Central.

Lo novedoso del golpe en Honduras es que Washington no lo ha respaldado. En cambio, Estados Unidos se unió a la OEA y se opuso a la toma de poder, aunque vociferó una condena más suave que otros, y no ha actuado al respecto. Contrariamente a lo que han hecho países vecinos, Francia, España e Italia, Estados Unidos no ha retirado su embajador.

Sobrepasa la imaginación que Washington no tuviera conocimiento anticipado de lo que se fraguaba en Honduras, país altamente dependiente de la asistencia estadounidense y cuyo ejército es armado, entrenado y asesorado por Estados Unidos.

Las relaciones militares han sido estrechas desde la década de los '80, cuando Honduras fue base de la guerra terrorista del presidente Reagan contra Nicaragua. Que la "historia recurrente" se repita una vez más depende en gran medida de las reacciones dentro de Estados Unidos.

Fuente: La voz