viernes, 3 de julio de 2009

No somos políticos ni revolucionarios ni ninguna otra mierda: tan sólo defendemos la dignidad.

Por Giovanni Rodríguez

Lean más abajo, en donde dice: mostrar texto citado, para enterarse de la primera opinión sobre cualquier tema que Mur Canahuati Larach ha dado en su trascendental vida como intelectual catracho (1). Como es costumbre en él, llega tarde a los hechos, más desinformado que nadie y sin embargo creyéndose el portador incuestionable de la verdad. Ahora él y nuestro otro hermanito Rich. Micheletti Baín (2), en lugar de guardarse sus opiniones (a las que tienen igual derecho que cualquiera) y resguardarse para que en el futuro sus nombres no aparecieran manchados en las listas de la ignominia, han optado por hacer un frente común e impedir que Mel vuelva a la presidencia del país. Seguramente los pequeños Mich y Cana están de acuerdo con toda la mierda que a diario publican La Prensa, El Heraldo, Televicentro y los demás; seguramente están de acuerdo en que los golpes de estado son lo que necesitamos para salir adelante; seguramente les parece que el camionero progreseño es nuestra versión catracha de John F. Kennedy o algo parecido; seguramente ellos dos, como notables e importantísimos empresarios que son (R. en la industria de la publicidad y M. en la del calcetín) estarán de acuerdo en que vuelvan a bajar el salario mínimo, en que vuelvan a cobrar matrícula en las escuelas y en que de vez en cuando vendamos pedacitos de nuestra alma a cambio de ser un país "ordenado" y "pacífico". Seguramente están de acuerdo con el acto patriótico y democrático de haber falsificado la firma del presidente en una carta de renuncia a su puesto; seguramente están de acuerdo en que la decisión democrática de los toques de queda es el mejor ejemplo de libertad y libre movimiento que pueden inculcárseles a los hondureños; seguramente consideran que silenciar a los medios de comunicación imparciales es la mejor manera de hacer valer el derecho a la libre expresión de los hondureños.

De Mur. lo único que me extraña es que por fin haya decidido "opinar" sobre algo, ya que, como me dijera una vez "no le interesaba" participar en debates y discusiones de ningún tipo. ¡Y vaya manera de estrenar su cerebro!

De Rich. lo que me extraña es que, después de aquella etapa de rebelde, de revolucionario, cuando encontrarse a Roberto Sosa en un supermercado con los pantalones sucios era motivo de felicidad, ahora haya decidido involucrarse de manera tan fea, absurda, ridícula en este debate, con una actitud monoargumental derivada únicamente de su vocación al estudio del "Derecho".

Traten de hacer un balance, par de michelettitos monoargumentales, traten de ver objetivamente de qué lado en este debate está la injusticia, la antidemocracia, la verdadera ilegalidad y sobre todo la dignidad. Y al final, rendidos ante la evidencia (porque en el fondo sé que no son malos ni tontos, tan sólo están terriblemente confundidos y abrumados) de su error (propio de muchachitos de ciclo común que leyeron Angelina y los Doce Cuentos Preregrinos), traten de agarrar valor, valor en serio, y ubicarse en el lado que debería corresponderles.

No estamos defendiendo a Mel porque nos interese Mel. Lo hacemos por lo que en este momento decisivo significa defender a Mel. En las pasadas elecciones, cuando votamos por Mel, no lo hicimos por Mel ni por el partido liberal ni por ninguna otra pendejada; lo hicimos únicamente porque si no votábamos por Mel quien llegaría a ser presidente era Pepe Lobo, y ya saben: siempre el problema de las opciones restringidas: de los males, el menor.

Ahora apoyamos y defendemos a Mel porque si no lo hacemos estaríamos tácitamente defendiendo a Micheletti y a los militares y al mayor de los atrasos que pueda haber para un país. Que les quede claro de una vez por todas: no somos políticos ni revolucionarios ni ninguna otra mierda: tan sólo defendemos la dignidad, que en este momento está del lado de Mel Zelaya.

Ojalá, pase lo que pase después de todo esto, sus grandes empresas sigan cosechando éxitos, señor Mich y señor Cana.

(1) (2) No se citarán sus correos.

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