miércoles, 17 de diciembre de 2008

La H, BTraven y Vila-Matas

Fotografía que posiblemente corresponda al escritor B. Traven. Fuente: traven
Empezamos por donde hay que empezar siempre que no se sabe cómo empezar: por el principio, o sea, por la introducción de "El discreto encanto de la H", el relato de Mario Gallardo que da nombre a este archivo catracho en la literatura mundial. Después viene la parte en la que se habla del encantamiento de la H a Vila-Matas:
Cercado desde sus orígenes por la polémica, el absurdo y la modestia, su encanto, no obstante, se ha ido afirmando con la sorda persistencia que algunos envidiosos definen como característica inconfundible de los mediocres exitosos, condición sine qua non de quienes ven al mundo, pese a sus obvias limitaciones, como el teatro incuestionable de sus hazañas, el espacio vital en donde están predestinados a escribir la gesta inmarcesible de su doméstico triunfo histórico. Y así, con el discreto encanto del convidado de piedra, nombre y gentilicio campean a lo largo de las mejores páginas de la literatura universal, siempre asequibles para la pluma indecisa cuando de exhibir exóticos bizantinismos se trata.
Algo de su honda trascendencia atrajo a Vila-Matas, y al escribir Bartleby y compañía decidió incluir una referencia capciosa a un incierto colectivo de escritores hondureños que escribieron varias de las obras de B. Traven, el elusivo autor de El barco de la muerte y El tesoro de la Sierra Madre.
En su afán por resolver el enigma Traven (¿Quién fue Traven? ¿El cerrajero polaco llamado Feige? ¿O Ret Marut, el actor que se convirtió en periodista radical en la ciudad de Munich? ¿O el emigrante alemán o tal vez noruego que se llamaba Traven Torvsan y desembarcó en Tampico en 1942? ¿O sería el Hal Croves que en 1947 se presentó ante John Huston como el agente del autor de El tesoro de la Sierra Madre? ¿O, en otra desopilante versión, será que se trata del hijo ilegítimo, producto de los amoríos del Kaiser Guillermo con la actriz llamada Helen Mareck o Helen Maret?), Vila-Matas abreva de todas estas historias, pero es evidente que el narrador español se ve seducido por el discreto encanto al plantear la hipótesis que bajo el nombre B. Traven se escondía, en realidad, un colectivo de plumas nacionales, y así a la altura de la página 176 asegura: “Cuando se estrenó la película se puso de moda el misterio de la identidad de B. Traven. Se llegó a decir que detrás de ese nombre había un colectivo de escritores hondureños”. Tito Monterroso, a quien las narraciones de Vila-Matas le parecían poco menos que admirables, aseguró -en una entrevista publicada por la revista “Lateral” poco antes de su fallecimiento- que “la hipótesis no me parece tan descabellada, probablemente se trate de un grupo coordinado por mi viejo amigo Óscar Acosta, a quien siempre le han apasionado las ficciones misteriosas y retorcidas”.
"El discreto encanto de la H". Las virtudes de Onán. Mario Gallardo.
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2 comentarios:

Vladimiro dijo...

¿No sería lo correcto escribir bien el nombre del misterioso escritor B. Traven? En ningún lado dicen que se llamó B. B. Traven, salvo que haya sido el inventor de la maicena BB o que el bloguero quiera ratificar que en efecto Honduras produce gente de inteligencia dudosa.

Saludos

G.Rodríguez dijo...

Absoluta razón, Vladimiro. El único lugar en donde B. Traven se llamó B.B. Traven fue en el párrafo del relato de Mario, de ahí nos trajimos el error al blog, aunque en líneas posteriores de ese mismo relato aparece correctamente escrito. Gracias por el aviso. Y sí, aunque no era esa mi intención, aprovecho para denunciar que "Honduras produce gente de inteligencia dudosa", igual que España, Estados Unidos, Puerto Rico o Tangamandapio.