Cada cierto tiempo aparece alguien hablando de la muerte de la novela. El último en hacerlo ha sido Luis Goytisolo. Esta extensa nota de Winston Manrique Sabogal traída de El País nos ofrece la perspectiva de un buen número de escritores hispanoamericanos sobre el asunto:
Archivo del blog
-
▼
2015
(7)
- ► abril 2015 (3)
- ► febrero 2015 (3)
-
►
2014
(20)
- ► diciembre 2014 (3)
- ► noviembre 2014 (3)
- ► octubre 2014 (4)
- ► septiembre 2014 (5)
- ► julio 2014 (2)
- ► marzo 2014 (2)
- ► febrero 2014 (1)
-
►
2013
(31)
- ► agosto 2013 (1)
- ► abril 2013 (4)
- ► marzo 2013 (13)
- ► febrero 2013 (5)
- ► enero 2013 (1)
-
►
2012
(37)
- ► diciembre 2012 (2)
- ► septiembre 2012 (1)
- ► julio 2012 (8)
- ► junio 2012 (5)
- ► abril 2012 (2)
- ► marzo 2012 (10)
- ► febrero 2012 (3)
- ► enero 2012 (2)
-
►
2011
(67)
- ► diciembre 2011 (6)
- ► noviembre 2011 (2)
- ► octubre 2011 (6)
- ► septiembre 2011 (5)
- ► agosto 2011 (7)
- ► julio 2011 (7)
- ► junio 2011 (3)
- ► abril 2011 (5)
- ► marzo 2011 (3)
- ► febrero 2011 (8)
- ► enero 2011 (7)
-
►
2010
(116)
- ► diciembre 2010 (2)
- ► noviembre 2010 (3)
- ► octubre 2010 (11)
- ► septiembre 2010 (2)
- ► agosto 2010 (6)
- ► julio 2010 (1)
- ► abril 2010 (20)
- ► marzo 2010 (24)
- ► febrero 2010 (19)
- ► enero 2010 (27)
-
►
2009
(238)
- ► diciembre 2009 (16)
- ► noviembre 2009 (11)
- ► octubre 2009 (9)
- ► septiembre 2009 (14)
- ► agosto 2009 (17)
- ► julio 2009 (23)
- ► junio 2009 (24)
- ► abril 2009 (15)
- ► marzo 2009 (28)
- ► febrero 2009 (25)
- ► enero 2009 (28)
-
►
2008
(159)
- ► diciembre 2008 (37)
- ► noviembre 2008 (22)
- ► octubre 2008 (25)
- ► septiembre 2008 (13)
- ► agosto 2008 (11)
- ► julio 2008 (13)
- ► junio 2008 (11)
- ► abril 2008 (8)
- ► marzo 2008 (3)
- ► febrero 2008 (3)
- ► enero 2008 (4)
-
►
2007
(54)
- ► diciembre 2007 (3)
- ► noviembre 2007 (3)
- ► octubre 2007 (6)
- ► septiembre 2007 (4)
- ► agosto 2007 (6)
- ► julio 2007 (7)
- ► junio 2007 (5)
- ► abril 2007 (5)
- ► marzo 2007 (5)
- ► febrero 2007 (3)
- ► enero 2007 (4)
-
►
2006
(15)
- ► diciembre 2006 (11)
- ► noviembre 2006 (4)
Ultimos Comentarios
Etiquetas
Corran la voz:
miércoles, 8 de mayo de 2013
Otra vez con la muerte de la novela
jueves, 29 de septiembre de 2011
Suerte la de Borges por no tener que sufrir a su mujercita
domingo, 9 de enero de 2011
FMallo vuelve con el hilo de Borges
martes, 29 de diciembre de 2009
Mis mejores lecturas del 2009
En Hermano Cerdo lo están haciendo de nuevo. ¡Vamos!
sábado, 24 de octubre de 2009
Apuntes sobre Nocilla Lab
I
II
miércoles, 14 de octubre de 2009
Nocilla Lab + Vila-Matas
AFMallo. Fuente: www.diarioinformacion.com
Una sinopsis de lo que encontraremos en Nocilla Lab, la tercera parte de la trilogía de Agustín Fernández Mallo, la ofrece el periodista Ricard Ruiz Garzón en El Periódico. Desde ya se dice que esta tercera parte será la más literaria pues contiene múltiples apariciones de escritores, entre ellos Vila-Matas. Leamos:
Ritmo e inteligencia
domingo, 13 de septiembre de 2009
La Trilogía Nocilla se une al premio
miércoles, 12 de agosto de 2009
Primeras noticias sobre Nocilla Lab
Portada de Nocilla Lab. de AFMallo.
Los días pasan entre las horas extra del trabajo en el verano, los ratos hurtados para la lectura y las noticias siempre fuertes, asombrosas, absurdas de H. El golpe sigue golpeando, la resistencia se fortalece, la indignación crece y se multiplica. Y hoy, de entre ese cóctel de eventos rutinarios, surgen las primeras noticias sobre Nocilla Lab, la tercera parte del "Proyecto Nocilla" de Agustín Fernández Mallo, que publicará Alfaguara el mes que viene. La nota es de Público y de ella dejo sólo la primera parte, con el ánimo de que ustedes, permitiéndose hurtarle una pausa al vértigo político, se vayan a leerla completa.
sábado, 13 de diciembre de 2008
FMallo y las "fanfictions"
Dibujo de Eulogia Merle/El País.
La falta de legitimación que suscita esta práctica literaria tiene que ver con una mirada clásica, ya no de la literatura, sino del propio concepto de Tiempo. En efecto, la presunción de existencia de un texto canónico, el cual es copiado o violentado por la fanfiction, remite a una conciencia de tiempo no relativista y más bien lineal: la fanfiction siempre viene después en el tiempo que su correspondiente novela matriz. Pero ese argumento se puede puentear y hasta invertir a través de un símil. En la física básica hay una manera bastante ingeniosa y útil de visualizar el choque de dos partículas, que consistiría en ver ese choque no como un observador externo que está plantado en el laboratorio viendo cómo una partícula va a toda velocidad contra otra que está quieta (por ejemplo, cuando jugamos al billar y queremos golpear con una bola otra que está detenida), sino verlo como un observador que fuera montado en el Centro de Masas de las dos partículas, es decir, montado en un punto imaginario situado, por simplificar, en el punto medio entre ambas partículas en cada instante, y que, lógicamente, se desplaza a medida que la partícula en movimiento se aproxima hacia la que está quieta. Para este observador, montado cual jinete en ese Centro de Masas, ninguna de las dos partículas (o bolas de billar) está detenida, sino que las dos viajan hacia él, hacia su cara, lugar donde finalmente colisionarán. Es decir, que de la típica visión de una partícula en movimiento aproximándose a otra que estaba quieta hemos pasado a la visión de dos partículas que se mueven la una hacia la otra con tal de hacer un cambio a un sistema de referencia llamado Sistema de Referencia Centro de Masas, que es relativo. Haciendo por fin el símil literario que pretendíamos, ese cambio a un sistema de referencia relativo es el que legitimará las fanfictions, sólo que ahora el cambio no es en el espacio, sino en el tiempo, es decir, no vamos a suponer que existe una obra literaria original y fija (la partícula detenida), de la que le son extraídos más tarde personajes a fin de crear una fanfiction posterior en el tiempo a aquella obra original, sino que vamos a imaginar que cambiamos a un sistema de coordenadas de tiempo relativo, que flota entre las dos obras, en el cual ni la obra original precede a la fanfiction ni viceversa, sino que las dos se retroalimentan de personajes y decorados en un tiempo situado entre ambas, fuera del tiempo marcado por el reloj histórico. A ese punto temporal, que flota entre ambas obras, podríamos denominarlo un Centro de Tiempos bajo el cual las dos obras van la una hacia la otra (como antes, en el sistema Centro de Masas, las dos bolas de billar iban la una hacia la otra aunque una de ellas estuviera quieta). En ese Centro de Tiempos, ya no hay una dirección temporal privilegiada, no hay delante ni atrás, ni anterior ni posterior, sino un sistema de dos o más obras literarias que intercambian flujos literarios mientras giran las unas en torno a las otras. Por definición, ese Centro de Tiempos es relativo ya que carece de movimiento absoluto, y es el que me parece adecuado para describir la literatura del apropiacionismo en general y las fanfictions en particular, desde Homero a Internet. Es más, en último extremo, creo que es este modelo de tiempo el que define la posmodernidad y que hace que desde el origen de la literatura esa posmodernidad haya existido; lo que ocurría es que, como en la revolución copernicana, sólo hay que cambiar de sistema de referencia para verlo. No estaría mal ir pensando que esa revolución copernicana, ese cambio a la visión de la literatura desde un Centro de Tiempos, existe y da interesantes frutos. Debe existir la libertad para elegirlo o no según le convenga al autor.
lunes, 16 de junio de 2008
Nocilla Dream y Nocilla Experience, de Agustín Fernández Mallo
Agustín Fernández Mallo, autor del Proyecto Nocilla
Por Rafael Lemus
martes, 15 de abril de 2008
Nocilla Dream
El hilo argumental de Nocilla Dream es débil, casi invisible, sin que esto represente tampoco una carencia. De hecho, es precisamente esa la intención de su autor, quien en una entrevista define así su novela: "Una novela que no parecía una novela, porque en el texto había aplicado casi todos los presupuestos que aplico al lenguaje poético, como la mezcla de temas diferentes y los apropiacionismos de otros campos. Se me ocurrió entonces que la novela que había escrito era como un collage sin pegamento, o mejor dicho un collage que se ofrecía al lector para que éste pegara sus diferentes partes".
Pero a pesar de su multiplicidad de temas, de situaciones y de personajes, así como en la monumental novela 2666 de Roberto Bolaño el punto de convergencia es la ciudad ficticia de Santa Teresa, en Nocilla Dream ese punto de convergencia lo encontramos en una carretera del desierto de Nevada en donde hay un viejo olmo del que cuelgan montones de zapatos. En la imagen de esa carretera y de ese árbol asoma el escaso argumento de la novela. En la fortuita existencia de ese olmo en medio del desierto, y de sus frutos extraordinarios, se encuentran las leves correspondencias entre algunos de los personajes.
En este libro de pequeñas historias superpuestas coinciden prostitutas de la periferia aburridas y cansadas, un coleccionista de fotos "encontradas", ancianos surfistas chinos que ganan campeonatos mundiales, un lector de revistas que hace con ellas bolas de papel para tirarlas al desierto, un ex boxeador norteamericano con la idea fija de invertir el viaje de Cristóbal Colón, un argentino que vive en Las Vegas y construye un monumento insólito a Borges, un hombre sin patria anclado en un aeropuerto, un diseñador de alcantarillas que inventa la historia de los zapatos colgantes… Y así sucesiva y simultáneamente. Una lectura estimulante. Quizá no demasiado memorable, pero sí estimulante.
DOS FRAGMENTOS DE NOCILLA DREAM 5 Es lógico, en un burdel hay chicas de todas las clases, y más aquí, en el desierto de Nevada, cuya monotonía, la más árida del Medio-Oeste Americano, hay que paliar con determinados exotismos. A Sherry la están maquillando en el backstage improvisado en la parte de atrás, junto al antiguo pozo ahora seco. No se fía del gran espejo enmarcado en bombillas que le han puesto y, como cuando llega algún cliente por sorpresa, echa mano del retrovisor de un Mustang ya casi hecho chatarra. El sol y la nieve lo han ido comiendo desde que allí lo dejó un hombre al que jamás volvió a ver. Se llamaba Pat, Pat Garret. Llegó una tarde de noviembre, con la última temperatura moderada, pidió una chica, la más joven, y Sherry se presentó. Pat tenía una afición: coleccionar fotografías encontradas; toda valía con tal de que salieran figuras humanas y fuera encontrada; viajaba con una maleta llena. Tumbados en la cama, mientras miraba un punto fijo de la pared, le contó que después de haber trabajado en un banco en L. A., había heredado inesperadamente, así que dejó el trabajo. Su afición por las fotografías le venía del banco, por culpa de ver tanta gente; siempre imaginaba cómo serían sus caras, sus cuerpos, en otro contexto, más allá de la ventanilla, que también era como el marco de una fotografía. Pero tras haber cobrado la herencia, su otra afición, el juego, lo había llevado a perderla casi en su totalidad. Ahora se dirigía al Este, a New York, en busca de más fotografías, Aquí, en el Oeste, siempre andamos a vueltas con los paisajes, le dijo, Pero allí todo son retratos. Sherry no supo qué decir. Él abrió la maleta y le fue dando las fotos. Barajada en uno de los tacos encontró el inequívoco rostro de su madre. Sonreía agarrada a un hombre que, entendió, era el padre que nunca había llegado a conocer. Cayó sobre el pecho de Pat y lo abrazó fuertemente. A partir de ahí, él se quedó muchos días más, ella ya no le cobraba, le preparaba la comida y no salían de la habitación. La noche en que Pat se fue el Mustang no le arrancó, pero consiguió parar a un camión que iba hacia Kansas. Por la mañana, tras descartar que se hubiera caído al pozo, o que hubiera ido a Ely a por tabaco, ella se puso a esperarlo hasta que anocheció con la vista fija en el último punto divisable de la US50. Cuando ya no pudo más, sentada en el capó del Mustang se echó a llorar. Se repasa los labios en el retrovisor y la maquilladora le avisa, ¡Salimos al aire en 1 minuto! Nevada TV hace el especial Prostitución en Carretera. Acercan el micro y le preguntan, ¿De qué cosa te sientes más orgullosa, Sherry? El amor es un trabajo difícil, contesta, amar es lo más difícil que he hecho en toda mi vida. 74 En su imparable obsesión por la experimentación en la grabación de ruidos y su posterior procesado para darles una forma sinfónica, el joven Sokolov ya sólo se dedica a registrar en su grabadora las entrañas de las casas que, como él ha descubierto, están recorridas a cada instante por un canal ramificado de sonidos únicamente audibles con aparatos creados en su mayoría por él a tal efecto. Después de estudiar detenidamente las zonas de la ciudad que le convienen según las características constructivas, pide que le cedan una habitación en un edificio en la que instalarse durante un par de días. Atrás quedó su interés por registrar el sonido de las calles de Chicago, de los coches que pasan, de los grafiteros, y de todo aquello. Su abuela piensa que esa obsesión por los edificios le viene del accidente que a los 10 años le había sepultado en el sótano de su casa en Polonia, matando a sus padres, pero él sabe que no, que en realidad todo se gestó cuando aún era un feto, momento en el que el sentido más desarrollado es el auditivo. Su siguiente objetivo es el World Trade Center, Nueva York. En las oficinas de la BP, piso 77, le han permitido montar su laboratorio sonoro. Pretende recoger todos los sonidos que, en ese piso totalmente aislado del exterior, jamás llegan a oírse: el vuelo de un pájaro a ras de la ventana, el paso de un helicóptero, el silbido de un limpiacristales o del viento, así como los ruidos imperceptibles de las cañerías, las vibraciones de la estructura, el cimbreo de las antenas, las cisternas de los 100 pisos circundantes, el zumbido parásito que emiten los cables de electricidad, el rodar de las ruedas de los coches del parking del sótano, el ring de las cajas registradoras de las tiendas de las plantas bajas, etc. Coloca micrófonos garza exteriores, micrófonos tipo membrana pegados a los cristales y bajo la moqueta, otros hidrófugos en los desagües, en el interior de los enchufes, y como cuando por capilaridad el café sube por el azucarillo si mojamos sólo la punta, o como cuando la sabia de un árbol sube de las raíces a las hojas impulsada por una fuerza sólo explicable mediante arquetipos vectoriales, todo el sonido oculto del edificio sube también hasta sus auriculares; escucha los latidos de lo inerte, vive una experiencia íntima con el edificio, devuelve a la habitación los sonidos que le son suyos. Respecto al origen de su obsesión por los sonidos de los edificios, ha pensado que quizá tenga que darle la razón a su abuela, porque hoy le ha parecido distinguir entre la maraña de ruidos del World Trade Center las últimas voces de sus padres.
Traductor
De aquí y de allá
-
-
Argentina 3- Croacia 0Hace 3 años
-
-
-
-
-
-
-
Los libros que más he regalado en mi vidaHace 12 años
-
Para seguir
- ADN Cultura
- Autores de Centroamérica / Magacín
- Babelia
- Editorial Anagrama
- El Cultural
- El Malpensante
- Enrique Vila-Matas
- Etiqueta Negra
- HermanoCerdo
- Iowa Literaria
- Jorge Carrión
- Letras Libres
- Otra Parte
- Rafael Lemus
- Revista Arcadia
- Revista Buensalvaje
- Revista Carátula
- Revista Istmo
- Revista Lateral
- Revista Narrativas
- Revista de Letras
- Revista de Libros
- The New York Review of Books
- The Times Literary Supplement
- Web de Felipe Bello
- mimalapalabra-La Prensa
- mimalapalabra-fototeca
...y seguir
mimalapalabreros:
Unite
Sobre la poesía...
Parménides. César Aira.





